Tras la política

Pues sí, la llamada ‘ley Sinde’, o ‘ley antidescargas’, o ‘ley de la patada en el módem, o en el router’ [cómo nos gusta recordar los tiempos de Felipe González] ha perdido una importante batalla en el Congreso de los Diputados. La comisión de Economía, que estudiaba la Ley de Economía Sostenible [LES] [la que incluía la famosa ley contra las descargas] ha podado esa rama del texto… así que la LES pasa al Senado sin su parte más polémica. Todos los que este martes nos enganchábamos al sonido en directo del Congreso de los Diputados, ya fuera por placer o por puro morbo político, podíamos comprobar en nuestros tímpanos cómo una decisión política de calado se convertía en un auténtico tostón. Tras una hora de números incomprensibles y de votaciones en las que nadie parecía saber muy bien qué se votaba, alguien dijo que la ‘ley Sinde’ había sido rechazada… porque resonaron unos cuantos aplausos en la sala. ¿Qué ocurre con este sistema político nuestro… para que nadie entienda los procesos de los que nos hemos dotado para tomar decisiones?

Algunas ideas para entender el debate. La historia de la ‘ley Sinde’ es la historia de este 2010 que ahora termina. A comienzos de año, el Gobierno dio a conocer su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, que ya incluía la posibilidad de cerrar o bloquear páginas web que vulnerasen los derechos de autor… a juicio de una comisión formada por el ministerio de Cultura. Cuando en marzo fue aprobado el proyecto de Ley por parte del Consejo de Ministros, la protesta se radicalizó en las redes sociales. Y eso que, aún en 2009, un nutrido grupo de expertos en la cosa digital ya se había reunido con Sinde para intentar frenar las intenciones del Ejecutivo. El encuentro fracasó. Como decíamos, el texto del Gobierno llegaba a la Cámara Baja en primavera, y todos pudimos comprobar que la polémica regulación figuraba en la disposición final segunda de una ley-contenedor que ningún grupo parlamentario parecía apoyar con entusiasmo.

El pasado mes de septiembre, tras cosechar un acuerdo presupuestario con PNV y CC, el Gobierno consiguió que la Ley de Economía Sostenible echase a andar en el Congreso. Las enmiendas al proyecto se acumulaban a medida que el debate crecía en la red. Y todo culminaba este 21 de diciembre, la jornada en la que la comisión de Economía debía pronunciarse sobre esas enmiendas. Durante toda la tarde circuló en Twitter la idea de que, durante la retahíla de votaciones enunciadas por el presidente de la comisión, el socialista Antonio Gutiérrez, debíamos estar pendientes de tres enmiendas: la 20, la 237 y la 458. ¿Por qué? Porque son las tres enmiendas a la ley que pedían la supresión de la disposición final segunda [es decir, de la Ley Sinde]. La 20, firmada por Uxue Barkos, alegaba simplemente que la disposición necesitaba “mejoras técnicas”; la 237 y la 458, firmadas por el grupo ERC-IU-ICV, denuncian una violación de derechos fundamentales.

Y resulta que el debate terminó siendo más sencillo, primero fueron rechazadas las enmiendas que requerían la eliminación de la ‘ley Sinde’ [suspense]; después, la que fue rechazada fue la propia ‘ley Sinde’. Perdían así importancia otras enmiendas, esta vez de modificación, que habrían ‘matizado’ las propuestas del Gobierno. Por ejemplo, las del Partido Popular. Nos quedamos con dos: la 819 y la 822. La primera introduce una garantía procesal muy importante en la LES: que si la comisión de Cultura señala a una página como ‘vulneradora’ de ciertos derechos de propiedad intelectual, sea el juez quien requiera a las operadoras los datos necesarios para investigar esa infracción [la 'ley Sinde', en su redacción original, no prevé la intervención judicial hasta que se decrete el cierre o bloqueo de esa web]; la segunda arremete contra el “ánimo de lucro indirecto” recogido en la ‘ley Sinde’. A última hora de la noche, una vez terminada la votación, se supo que el PSOE barajó apoyar estas enmiendas del PP. Fue la culminación de una día agitado en lo político… con pataleta cinéfila incluida.

Después de todo esto, varias conclusiones. La primera es que tenemos el país y la representación política que merecemos. Cuando la gente se moviliza, esté equivocada o no, consigue cambiar las cosas; cuando la ciudadanía no se mueve, no consigue nada… lógico. La segunda conclusión es que a nuestro debate político le falta espectáculo, ese sentido del ‘show business’ que tan bien funciona en Estados Unidos. Una votación tan importante como la de la ‘ley Sinde’ no debería producirse en medio de ese magma gris que se respira en las comisiones del Congreso. Y la tercera conclusión… es que quizá los detractores de la ‘ley antidescargas’ hayan cantado victoria demasiado pronto. Queda aún bastante trámite parlamentario, Senado incluido, y las enmiendas entran en las leyes tan fácilmente como salen las disposiciones finales segundas. Como diría Miguel Ángel Aguilar… atentos.


El eurodiputado socialista, durante su entrevista con 'Periodismo Humano' (DAVID MARTOS)

El eurodiputado socialista, durante su entrevista con 'Periodismo Humano' (DAVID MARTOS)


Charlar sobre comunicación política con Enrique Guerrero [Valencia, 1948] es como hablar de fútbol con Guardiola: se le nota el oficio que aporta haber llegado hasta la cumbre desde la base de la pirámide. Es doctor en Ciencias Políticas, estudió en el prestigioso MIT de Massachussets, y ha ocupado puestos de diversa responsabilidad en la administración -pasando por una secretaría general, una jefatura de Gabinete o la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes. Entre 1993 y 1996, vivió junto a Alfredo Pérez Rubalcaba en el Palacio de la Moncloa el ocaso del gobierno de Felipe González; entre 2004 y 2008 participó, como director adjunto del Gabinete de la Presidencia, la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. El hoy eurodiputado socialista, antes de la primera pregunta, se queja de no contar con una voz potente para responder.

  • Pero… ¿qué es más importante? ¿Lo que se dice o cómo se dice?

Lo importante en el fondo es lo que se dice. Si uno no tiene algo que decir, es difícil que transmita a los demás. Pero cada vez es más importante cómo se dice, transmitir los mensajes con cercanía a la gente, porque la gente lo que anda buscando es que le interpreten aquellas cosas que no entiende de la vida, y en la medida en que se acerque uno a la vida real y lo haga de una manera simple y sencilla, es más fácil que a uno le escuchen. Hay un debate sobre quién comunica mejor, si la derecha o la izquierda, y hay una cierta tendencia a creer que la izquierda funciona con eslóganes, mientras que la derecha va directamente a los sentimientos, a veces a los malos sentimientos, a los miedos, y en ese sentido conecta mejor con ellos. Mientras, nosotros tendemos hacia un discurso un poquito más explicativo, elaborado, difícil.”

En suma, Guerrero reconoce que la izquierda puede aprender de la derecha a la hora de buscar la conexión con la gente, pero que debe permanecer en el terreno de la explicación, del análisis. Enseguida salta al primer plano de la conversación el papel de los medios de comunicación, y cómo los políticos han aprendido a emitir sus mensajes para que los periodistas no tengamos que digerirlos.

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El eurodiputado concluye que los medios buscan titulares “confrontativos” en vez de reflexiones sobre Educación o Sanidad. Pero hasta ahora hemos hablado de medios tradicionales; llegamos a los nuevos medios.

  • ¿Cómo es la relación de los políticos con los medios digitales?

“Se está produciendo una ampliación de la capacidad de comunicación política. Por ejemplo, a través del correo electrónico, que no es exactamente como las redes sociales, pero en fin, que es una manera de comunicación. En la última semana yo puedo haber recibido en mi correo del Parlamento Europeo, sin exagerar, 1.500 correos sobre el tema del Sáhara. Eso permite al responsable político pulsar hasta qué punto y en qué segmentos sociales hay una preocupación, un interés por un problema determinado. Y al mismo tiempo, al ciudadano le permite hacer llegar su interés en que se aborde el tema allí donde se ejerce la representación.”

Y sin embargo, Enrique Guerrero quiere dejar claro que existe una marcada brecha generacional entre los ciudadanos a la hora de utilizar las nuevas tecnologías para la comunicación directa con los políticos… o sobre política.

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Pulsión de cambio que, según él, suele coincidir con el final de una hegemonía política -como ocurrió en 2004 en España o en 2008 en Estados Unidos. Dice Guerrero que es muy difícil que eso ocurra en un país como el nuestro, con un sistema electoral que no favorece las mayorías absolutas -hegemonías-, pero que si se producen… hay una parte del espectro que sale claramente beneficiada.

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  • ¿Nos falta ensayar gobiernos de coalición para ser una democracia madura?

“Pues yo diría que sería una buena cosa que eso sucediera. Nosotros nunca hemos tenido un gobierno de coalición a nivel nacional, y sin embargo ha habido y hay gobiernos de coalición a nivel autonómico y en ayuntamientos. La razón fundamental es que el nivel de confrontación política que hay en España hace sumamente costoso en términos políticos, para el partido que tiene que apoyar al mayoritario, formar un gobierno de coalición. Es decir, aquí normalmente eso se hubiera hecho con partidos nacionalistas, que consideran, y con buenas razones, que con apoyos presupuestarios o apoyos parlamentarios pueden conseguir lo mismo sin exponerse al deterioro que supone formar parte del Gobierno. Los ciudadanos españoles están todavía habituados a ubicar toda la responsabilidad política en el Gobierno y en el cabeza de Gobierno. Pero, contestando a tu pregunta, creo que sería bueno que hubiera gobiernos de coalición porque convertiría e normal el diálogo político.”

  • Hablemos del círculo presidencial. ¿Existe el ‘Ala Oeste’ de La Moncloa?


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Uno de los ‘mantras políticos’ de un tiempo a esta parte es que el Gobierno tenía un problema de comunicación que Zapatero ha querido resolver con el último cambio de ministerios. Por eso preguntamos a Enrique Guerrero qué significa “comunicar bien” y cuáles son las implicaciones morales de la política comunicativa del Ejecutivo.

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  • ¿Cómo ha cambiado la comunicación desde su primera etapa en Moncloa?

“Ha cambiado mucho en muchas cosas, ¿no? Digamos que la primera generación socialista, con Felipe González a la cabeza, comunicativamente estaba todavía en la política clásica, en la argumentación, se preocupaba menos por el formato de lo que trataba de transmitir que por el contenido. Felipe González forma parte de ese fenómeno de la comunicación que consiste en que alguien te atiende y cree entenderte… aunque realmente, si luego le preguntas qué ha dicho el que comunicaba, no es fácil que te lo repita. La comunicación ahora es muy distinta porque tiene otros formatos. Una queja actual de los periodistas es que los políticos, cada vez más, no comunican sino que ‘entregan comunicación’. Es decir, formatean por sí mismos el mensaje que quieren que llegue a los ciudadanos y utiizan a los medios de comunicación en el primer sentido del concepto: no como comunicación, sino como medio. Y cada vez hay menos ruedas de prensa, cada vez hay menos debates propiamente dichos, cada vez hay menos pluralidad en quienes se acercan a los protagonistas políticos, etc.”

Guerrero vuelve a poner la pelota en el tejado de los medios para asegurar que también ellos son cada vez menos plurales, aunque más sofisticados en sus formas de comunicación. Por eso es interesante saber cómo se acercan los políticos a ese ecosistema tan complejo. Según el socialista, con “pragmatismo, masoquismo y cinismo”.

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Con la recta final de la entrevista, llegan las preguntas sobre la práctica diaria de la comunicación política. Asegura Guerrero que, los viernes por la mañana, y leyendo las portadas de los medios, el ministro portavoz “ya sabe qué le van a preguntar en la rueda posterior al Consejo de Ministros”. ¿Significa eso que dar una rueda de prensa sea sinónimo de convertirse en un frontón donde rebotan las preguntas de los periodistas?

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Regresamos al núcleo duro que rodea al presidente, y a esa eterna cuestión que se plantea sobre sus asesores. ¿Le dicen lo que quiere oír? ¿Son críticos con sus decisiones y le trasladan la opinión de la calle. En definitiva… ¿está solo un presidente del Gobierno en su tarea? Antes de contestar, Enrique Guerrero puntualiza que no se refiere a ningún presidente en particular.

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  • La última pregunta. ¿Puede sólo un cambio en la forma de comunicación remontar una situación preelectoral ciertamente adversa para el Partido Socialista?

“No. La comunicación por sí misma no cambia la realidad, pero sí la idea de que el Gobierno, a través de la comunicación, está dispuesto a enfrentarse seriamente con la realidad, a combatir esa idea predeterminada de que las elecciones de 2012 están ya decididas, y a tratar de movilizar al electorado socialista. En ese sentido, mientras que inicialmente mi respuesta ha sido ‘la comunicación, por sí sola, no cambia esto’… ‘la comunicación es necesaria e imprescindible para que se pongan en marcha los cambios que pueden cambiar esto’.”

——

La entrevista con Enrique Guerrero es sólo la primera de una serie de conversaciones sobre comunicación política, con responsables de distintos partidos, que iremos publicando en Tras la Política durante las próximas semanas.


Al fondo, Alfredo Pérez Rubalcaba y su homólogo marroquí (AP / Daniel Ochoa de Olza)

Al fondo, Alfredo Pérez Rubalcaba y su homólogo marroquí (AP / Daniel Ochoa de Olza)


Era también noviembre. Corría el año 1975.

Jaime de Piniés estaba trabajando en su oficina [...] cuando sonó el teléfono. Eran las nueve de la noche del 11 de noviembre y hacía ya tiempo que el personal de la Embajada se había marchado. [...] El embajador descolgó. Al otro lado del hilo, Kurt Waldheim le pidió que fuera a verle. De Piniés subió a su coche y 15 minutos más tarde llegó al despacho del secretario general, en el piso 38 del edificio de Naciones Unidas. Waldheim fue directo al grano:

- Puesto que ya no resistís la presión y queréis marcharos del Sáhara, yo me haré cargo del territorio y lo llevaré a la autodeterminación. Sólo necesito que me dejéis provisionalmente un contingente militar de 10.000 legionarios a los que colocaríamos bajo bandera de la ONU.

Al español le pareció una idea magnífica. El secretario general le advirtió:

- Debemos evitar que el plan llegue a oídos del Gobierno marroquí, porque lo boicotearía, como ha hecho con otros anteriores.

El día 13, Waldheim entregó al embajador un documento, escrito en francés, en el que se detallaba su estrategia. Decía que España anunciaría su retirada del Sáhara en una fecha por determinar. La ONU asumiría entonces la administración del territorio por un período de seis meses. [...] Ese mismo día, De Piniés transmitió el documento al Ministerio de Asuntos Exteriores con carácter urgente. Pero el Gobierno no le prestó atención.”

Tomás Bárbulo. La historia prohibida del Sáhara Español

Muchos noviembres después, la descolonización del Sáhara sigue protagonizando las llamadas telefónicas entre los altos cargos del Gobierno español. El violento desalojo de un campamento a las afueras de El Aaiún por parte de Marruecos ha vuelto a poner en evidencia la responsabilidad histórica de España con el pueblo saharaui. Y si a esto le sumamos el fallecimiento de un ciudadano español y la expulsión de los medios de comunicación, puede acabar formándose ‘la tormenta perfecta’. Esta semana leíamos que en el Partido Socialista hay inquietud por el descrédito que le puede acarrear una posición tibia con respecto al Sáhara, y mucho más tras el comienzo de una remontada preelectoral que se había iniciado con el último cambio de Gobierno. Se impone una fotografía, una instantánea de los actores políticos españoles implicados en esta crisis.

    • Trinidad Jiménez. Sólo hace tres semanas que Jiménez fue nombrada ministra de Asuntos Exteriores, pero… ¿alguien recuerda ya su buena gestión como ministra de Sanidad? La política ha heredado el traje de Moratinos en un momento muy complicado, de equilibrios diplomáticos finísimos, y ya ha comenzado a recibir un trato de la oposición completamente diferente al que recibía.
  • Este mes de noviembre, con el Sáhara presente en los titulares, escuchamos hablar de los medios de comunicación, de que el Gobierno está “secuestrado moralmente por Marruecos” y de conservar la amistad del país vecino en pos de una buena relación estratégica. Pero de los saharauis nadie se ocupa. Ni el partido que desatendió sus peticiones durante ocho años de Gobierno… ni el presidente que prometió avances en su situación en los seis primeros meses de mandato. ¿Habrá en 2010 algún Jaime de Piniés, trabajando en algún despacho, esperando a que suene su teléfono?


    No hace ni siquiera dos meses. El 17 de septiembre, una noticia política de primera magnitud pasó fugazmente por las portadas de los medios de comunicación: el Gobierno había destituido a Belén Barreiro, la directora de la principal institución demoscópica del país, cuando quedaba sólo un año y medio para el final de la legislatura. Y cuando el Partido Popular sacaba su mayor ventaja en voto decidido al Partido Socialista en el barómetro electoral que elabora todos los meses el Centro de Investigaciones Sociológicas. Hoy, ni siquiera dos meses después, la vicepresidenta que decretó el cese ya no forma parte del Ejecutivo, y Barreiro analiza en la prensa los barómetros electorales que publica el centro para el que trabajó.

    Su última reflexión es particularmente interesante. En un artículo corto y bien argumentado, la ex directora del CIS -que ahora dirige el Laboratorio de Ideas de la Fundación Alternativas- asegura que, a luz del Barómetro de Octubre, que otorga una amplia ventaja electoral a Mariano Rajoy sobre Jose Luis Rodríguez Zapatero, es muy difícil asegurar que será el PP quien gane las Elecciones Generales de 2012. Y ofrece tres argumentos: que Rajoy no supera en valoración a Zapatero, que los socialistas son percibidos como mejores gestores en la mayor parte de las áreas políticas y que el electorado considera que el Partido Popular se está alejando del centro para ‘derechizarse’. Por estos motivos, Belén Barreiro nos invita a desconfiar de la primera encuesta preelectoral elaborada sin su supervisión. Y no parece un capricho.

    La serie histórica del CIS, examinada en perspectiva, no deja lugar a dudas. Los barómetros han venido ofreciendo una información bastante acertada sobre la tendencia electoral de los españoles, pero ni mucho menos han acertado en los porcentajes. De hecho, tras la celebración de los comicios, puede apreciarse cómo las diferencias se ajustan, resituando en el mapa a los partidos que se han comportado de una manera ‘inesperada’ en las urnas. Como las referencias a las elecciones del año 2004 suelen ser polémicas, nos quedamos con las de 2008. El Barómetro de Enero otorgaba al PSOE una ventaja electoral de 1,5 puntos; tras los comicios, que Zapatero ganó por 3 puntos, la brecha se amplía hasta los 6 puntos… a favor de los socialistas, que cosecharon una victoria mayor que la esperada.

    Pero lo mismo ocurrió en 1996 o en 2000. ¿Nos podemos fiar entonces del CIS? Y lo que es más importante. ¿Nos podemos fiar de las encuestas privadas que los periódicos imprimen a cinco columnas? El pasado mes de mayo, tras el recorte del día 12, El Mundo vaticinaba que Rajoy ganaría unas hipotéticas Elecciones Generales con una mayoría absoluta más amplia que la de Aznar; hace unos días, La Vanguardia jugaba con el mismo elemento para asegurar que el PP ‘rozaba’ esa mayoría absoluta, y la última edición del Pulsómetro de la Cadena SER, la de la primera semana de noviembre, reflejaba cierto cambio de tendencia en la opinión pública que ‘resucitaba’ al Gobierno. Mención aparte merece la errata de La Razón, que asegura que el PSOE ha perdido ’34 millones de votos’. Son encuestas que intentan fotografiar momentos, que intentan captar qué piensan los españoles.

    Los barómetros del CIS siempre acaban siendo objeto de controversia política. Si favorecen a la oposición, esta los airea como pruebas de su éxito, mientras que el Gobierno musita aquello de que ‘la verdadera encuesta es la que se responde en las urnas’; por el contrario, si los porcentajes favorecen al partido en el poder, la oposición apelará a la llamada ‘cocina del CIS’, que responde al efecto estadístico que diferencia la intención directa de voto decidido… de la estimación de voto en unas Elecciones Generales. Quizá todo este soufflé se rebajase con la modificación de un Real Decreto: el 1214/1997, que a su vez modifica al 1526/1990. Son los textos que establecen que el director del CIS sea elegido por el Consejo de Ministros y no por una mayoría reforzada del Parlamento. Quizá convenga ayudar, por la vía legislativa, a que nuestras instituciones gocen de más prestigio.


    Alfredo Pérez Rubalcaba entra en la cúpula del Gobierno (AP / Daniel Ochoa de Olza)

    Alfredo Pérez Rubalcaba entra en la cúpula del Gobierno (AP / Daniel Ochoa de Olza)



    Déjenme que les hable de una coincidencia…

    Un día de abril del año 2000, hace ya más de una década, Mariano Rajoy entró de lleno en la carrera por la sucesión de José María Aznar. Tras la victoria del PP por mayoría absoluta, el presidente reorganizó su gabinete para otorgar a Rajoy el máximo protagonismo político, el trampolín hacia la sucesión. Quien había sido ministro de Administraciones Públicas y Educación se iba a convertir en Vicepresidente Primero, en la mano derecha del inquilino de La Moncloa. En los años siguientes, Rajoy acabaría pasando por Interior, asumiría el Ministerio de la Presidencia… e incluso la portavocía, con alguna intervención memorable.

    Poco después de las ocho de esta mañana, la Cadena SER ha desvelado que Zapatero iba a realizar este miércoles una remodelación profunda de su Gobierno. Y antes de conocer más nombres, ha saltado el cambio estrella: Alfredo Pérez Rubalcaba será Vicepresidente Primero del Gobierno y Ministro Portavoz. ¿Les suena el esquema? Un hombre que conoce al dedillo la administración, que ha sido ministro de Educación y ministro del Interior. El líder socialista sitúa en lo más alto del escalafón al ministro mejor valorado, justo cuando el Gobierno necesitaba una mejor imagen para llegar a 2012.

    Dos hombres, Rajoy y Rubalcaba, con muchas coincidencias en su vida política, que acaban ocupando el mismo puesto con una década de diferencia. Rajoy sucedió a José María Aznar al frente del Partido Popular… y atraviesa ya su segunda legislatura en la oposición. Rubalcaba suena, y suena, y suena… como sucesor de Zapatero.



    Déjenme que les hable de una ministra…

    Elena Salgado es la única ministra que se mantiene en el Gobierno de Zapatero desde abril de 2004. Hoy ha sobrevivido a la remodelación gubernamental más amplia desde ese día, y justo en la jornada en que se aprueba el endurecimiento de un proyecto que ella alumbró en Sanidad: la Ley Antitabaco. El presidente ha eliminado Vivienda, ha eliminado Igualdad, se deshace de María Teresa Fernández de la Vega… pero por ese mismo precio no ha tocado Economía. Se refuerza así el mensaje anticrisis, pero se refuerza también a Salgado.



    Déjenme que les hable de una ex ministra…

    María Teresa Fernández de la Vega sale del Gobierno tras figurar como una de las ministras mejor valoradas de los últimos siete años. Sin embargo, la coordinación interna del Ejecutivo ha dejado mucho que desear, sus compromisos con la Función Pública han quedado en nada tras la crisis, y el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica no acaba de despegar. Sus funciones al frente de la Portavocía del Gobierno tampoco eran ya lo que fueron. ¿Cuál será el futuro de la primera mujer que presidió un Consejo de Ministros?



    Déjenme que les hable de un miedo…

    Decíamos hace unos días que las organizaciones ecologistas echaban de menos la etapa de Cristina Narbona al frente del Ministerio de Medio Ambiente. Unas ganas y unas políticas que quedaron enterradas bajo la discreción de Elena Espinosa. La llegada de Rosa Aguilar al Gobierno central, tras un triple salto mortal desde la alcaldía de Córdoba y pasando por la Junta de Andalucía, vuelve a poner al ministerio en primera línea comunicativa de combate. ¿Qué ha pesado más para esta decisión: la nostalgia o el temor a la aparición de una opción electoral ecologista?



    Déjenme que les hable del futuro…

    Todo lo anterior se refiere a la estrategia electoral del Partido Socialista y de Zapatero de cara a 2012. ¿Habrá llegado finalmente el momento de pensar en los ciudadanos y en su salida de la crisis, con más derechos y con menos precariedad?


    Hace una semana de la huelga general, y las primarias del Partido Socialista de Madrid no han contribuido a apaciguar esa sensación general… de que Zapatero se está suicidando políticamente. Las últimas encuestas dicen que Mariano Rajoy ganaría en las urnas por más de 14 puntos. Los dirigentes del PSOE repiten, por activa y por pasiva, que no cabe otra opción para 2012 que una candidatura encabezada por el presidente, que no conciben una alternativa a Rodríguez Zapatero, pero analizar el panorama político es gratis, y por eso nos preguntamos… ¿quién podría figurar en el cartel socialista si saltara la sorpresa?

    Como vamos a realizar un ejercicio de pura especulación, dejaremos de lado a los candidatos clásicos que aparecen en la prensa. Analizando por analizar, hemos reunido un puñado de nombres que serían aceptables para el partido, que podrían ser bien vistos por la ciudadanía… y que incluso tendrían posibilidades de derrotar al Partido Popular.


  • BERNARDINO LEÓN
  • El Secretario General de la Presidencia del Gobierno, ex Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, se ha convertido en la mano derecha de Rodríguez Zapatero en el Palacio de la Moncloa. Tiene fama de discreto, eficiente, mantiene contactos con la élite del poder económico internacional, y las crónicas aseguran que es el muñidor de la estrategia a gran escala del Gobierno. En su contra, un perfil poco reconocible por el gran público.


  • CRISTINA NARBONA
  • Desde París, asegura seguir la actualidad española con detalle. La Embajadora de España ante la OCDE es recordada con añoranza por las asociaciones ecologistas, que consideran que su gestión al frente del Ministerio de Medio Ambiente deja a su sucesora, Elena Espinosa, bastante mal parada. Narbona es conocida por la militancia y apreciada en el seno del PSM a pesar de su apoyo a Trinidad Jiménez. Quienes vieron perjudicados sus intereses, sobre todo en la costa, entre 2004 y 2008… no parecen opinar lo mismo.


  • DAVID VEGARA
  • Dejó la política hace un año y medio “por razones personales”, pero recientemente ha vuelto a sonar su nombre para ocupar responsabilidades públicas. Vegara fue el número dos de Pedro Solbes entre 2004 y 2009, y tardó sólo unas semanas en seguir los pasos de su jefe cuando fue relevado por Elena Salgado. El ex Secretario de Estado de Economía, militante del PSC, desempeñó el cargo dejando pocos enemigos por el camino, y salió a tiempo del Gobierno… para no verse atropellado por lo más crudo de la crisis.


  • GUILLERMO FERNÁNDEZ VARA
  • Entre los llamados ‘barones’ encontramos a un extremeño, médico, amante de las nuevas tecnologías, que prometió visitar todos los pueblos de su comunidad durante la legislatura que acaba en 2011. Es el último presidente autonómico que ha puesto en entredicho, siquiera ligeramente, la continuidad de Zapatero en La Moncloa, y comparte con su antecesor en el cargo una visión de España alejada del federalismo catalán.




    Son cuatro nombres prestigiosos del Partido Socialista. Si buscásemos, encontraríamos en el Partido Popular a personas como Alberto Núñez Feijoo, Rodrigo Rato, Alberto Ruiz-Gallardón o Ana Pastor. Y si todos coincidimos en que cualquiera de estos nombres serían una mejor oferta para los ciudadanos que Zapatero o Rajoy… ¿por qué se resignan los partidos a que sus líderes generen apatía?


    ¿En qué se transforman los Presupuestos Generales del Estado? (AP / Daniel Ochoa de Olza)

    ¿En qué se transforman los Presupuestos Generales del Estado? (AP / Daniel Ochoa de Olza)



    Este viernes 1 de octubre, el Boletín Oficial de las Cortes Generales publica el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2011. Tras los pactos políticos que las han hecho posibles, las cuentas más austeras de los últimos tiempos han comenzado su tramitación parlamentaria. Hoy todo queda recogido en un higiénico e impersonal “pen-drive”, pero todos recordamos aquellas fotografías míticas de los ministros de Economía rodeados por decenas de gruesos tomos, con miles de páginas, que imaginábamos llenas de números ininteligibles.

    No lo son. Detrás de esos complejísimos cálculos está la realidad. Como los presupuestos de este año tienen todavía que ser debatidos, enmedados y contraenmendados en las cámaras, hemos optado por echar un vistazo a los que fueron elaborados para 2010. Y nos hemos propuesto desentrañar esas cifras y averiguar qué hay detrás de las partidas. Qué beneficios reales obtienen de la ley más importante del año los ciudadanos de a pie. Escogemos una página al azar del BOE que publicó la ley, el 24 de diciembre de 2009. Por ejemplo… la número 108.962. Allí encontramos la disposición adicional vigésima séptima, en la que “se declaran de interés general [ciertas] obras de mejora de infraestructuras rurales”. ‘Apasionante’ -dirá el lector. Pues sí: es la base del proyecto de economía sostenible promovido por el Gobierno.

    Nuestro camino para saber qué se financia con los Presupuestos Generales del Estado comienza en plena provincia de Soria, en el municipio de Bayubas de Abajo. ¿Por qué? Porque bajo esa “disposición adicional vigésima séptima”, en la página 108.962 del BOE del pasado 24 de diciembre de 2009, el día en que se publicaron los presupuestos, se declara de interés general la “adecuación de un camino natural” en… Bayubas de Abajo. Allí establecemos contacto con Ana Isabel Blázquez, la joven alcaldesa de un municipio de unos 200 habitantes, en el que la rehabilitación de un camino de tres kilómetros ha resultado esencial.


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    La cosa cambia si visitamos otro municipio, esta vez al borde del mar. Es el pueblo asturiano de Tapia de Casariego. Su alcalde, el popular Gervasio Acevedo, ha asegurado a Periodismo Humano que las obras de acceso a Tapia desde Galicia, que la página 108.962 también considera “de interés general”… están paralizadas.


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    Otro político del Partido Popular, Longinos Domínguez, es el alcalde del pequeño pueblo de Vezdemarbán, en Zamora. Allí el ayuntamiento solicitó la mejora del camino que les une con otros dos pueblos, Malva y Abezames. Un técnico llegó para evaluar el terreno… y de aquello… nunca más se supo.


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    De nuevo hacia el norte, en la provincia de León, nos encontramos con Cacabelos, que aparece consignado bajo el mismo epígrafe de los Presupuestos Generales del Estado. Hablamos del municipio más pequeño de España con una red wi-fi gratuita. En este caso, lo que se declara de “interés general” es un recinto ferial que ha dado empleo a más de una veintena de personas. Gonzalo López, el concejal de Urbanismo, que ha hablado también con Periodismo Humano, no sólo asegura haber recibido la inversión del Estado… sino que la defiende a capa y espada.


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    Y resulta que el pueblo de al lado, en pleno Bierzo leonés, también ha podido materializar un proyecto gracias a la dichosa página del BOE. Se llama Camponaraya, su alcalde es el también senador socialista Antonio Canedo, y asegura que, a pesar de que su ayuntamiento ha sido afortunado… las zonas rurales tienen muy complicado transformarse para acercarse a eso de la “economía sostenible”.


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    Y después de estas conversaciones, y después de escuchar en qué se transforman los Presupuestos Generales del Estado, y de saber que crean empleo cuando se transforman en dinero, y que pueden llegar a ahogar a un municipio si se quedan en papel mojado… ¿Alguien puede asegurar que no cree en la Política? La pregunta sobre los políticos… la dejamos para mejor ocasión.


    Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en el Palacio de la Moncloa (AP / Paul White)

    Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en el Palacio de la Moncloa (AP / Paul White)



    Suicidio. Suicidarse es “quitarse voluntariamente la vida”, y si le añadimos un poco de sentido figurado, suicidarse políticamente podría ser “marchar resueltamente, sin que nadie te ayude, hacia el abismo de la oposición“. Suicidarse. Ignacio Fernández Toxo ha utilizado ese verbo y no lo ha hecho por casualidad. Durante un acto previo a la huelga general, en la Universidad Complutense de Madrid, el Secretario General de Comisiones Obreras se dirigía así a los alumnos…


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    Toxo lanza dos mensajes a los universitarios: el primero, que los paros del 29-S no persiguen un cambio de Gobierno; el segundo, que la izquierda [y podemos entender como "izquierda" a la izquierda sindical y social] no tiene por qué acompañar a Zapatero en su deriva derechista para hacer frente a la crisis. En principio podrían parecer mensajes contradictorios, pero no lo son. Resumiéndolos en una sola oración, podría ser algo así: “Queremos que siga habiendo un gobierno de izquierdas, pero un gobierno distinto“. Y ese deseo apunta directamente a la figura del presidente. Primera pregunta para el 30-S: ¿qué quiere decir ese mensaje a Zapatero desde los sindicatos?

    Como ha ocurrido con las primarias de Madrid, la huelga general puede pasar de ser un asunto menor, inofensivo, a convertirse en un verdadero problema político para Zapatero. El presidente acaba de conseguir la estabilidad parlamentaria suficiente para intentar agotar la legislatura, pero durante el año y medio que falta para las elecciones… le hace falta también la estabilidad social. Muchos medios de comunicación y analistas dan por descontado que el 29-S será una protesta aislada, el “mal menor necesario” para los sindicatos, pero… aquí surge la segunda pregunta para el 30-S: ¿y si la huelga es sólo el comienzo de una oleada de protestas contra el Gobierno socialista?

    Los sindicatos se juegan su credibilidad como agentes sociales este miércoles, su fuerza como interlocutores. Tenga éxito o no la huelga del 29-S, una afluencia aceptable de manifestantes en su convocatoria puede convertirla en el preludio de otras protestas. Tanto la UGT de Cándido Méndez como las Comisiones Obreras de Toxo han sido objeto en los últimos meses de afiladas críticas: primero, por no haber convocado la huelga antes; después, por anunciarla un trimestre antes de celebrarla. Ahora el presidente les ofrece pactar los flecos de la reforma laboral sin modificar su espíritu. Los líderes sindicales, que se han sentado muchas veces en los sillones grises de La Moncloa, junto a Zapatero, nos conducen a la tercera pregunta para el 30-S: ¿será posible recomponer esa fotografía en un futuro próximo?

    Suicidio. Decía Toxo que, con sus reformas, el presidente del Gobierno se suicida políticamente. Qué curiosa paradoja. El ex ministro de Economía Carlos Solchaga, que ocupaba esa cartera durante la gran huelga general de 1988, ha escogido exactamente la misma palabra.


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    Suicidio, según unos, si rectifica; suicidio, según otros, si no lo hace. La figura del presidente del Gobierno está en entredicho pase lo que pase. Hemos formulado tres preguntas. Las respuestas son difíciles de pronosticar, pero las elucubraciones nos llevan al mismo punto: al Palacio de la Moncloa y a su inquilino desde el año 2004. Porque lo que esta huelga parece poner de manifiesto es que, tanto los que quieren que el PSOE continúe gobernando… como los que quieren que llegue el PP al poder… encuentran un mismo obstáculo en su objetivo: se llama Zapatero.


    Durante los últimos días he leído artículos muy completos sobre los llamados “liberados sindicales”. Son artículos sobre sus características, su trabajo, y sobre las leyes que regulan su actividad en las empresas y los organismos públicos. Así que quizá sea bueno aprovechar todo ese material para responder a varias preguntas: ¿Por qué molestan tanto los liberados a la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre? ¿Por qué, 24 horas antes de su Debate sobre el Estado de la Región, alguien filtró al diario El Mundo que Aguirre anunciaría un drástico recorte en su número? ¿Y por qué llega ese anuncio precisamente ahora?


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    Vayamos por partes. El asunto de los liberados comenzaba este mismo lunes, cuando la portada de El Mundo revelaba las intenciones de la presidenta: Aguirre “les quitaría” a los sindicatos un buen puñado de cargos en la administración, se ahorraría 70 millones de euros, y lo haría mediante la fórmula mágica de ejecutar una aplicación “estricta” de la ley. A esto añadimos unas interesantes declaraciones del vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Asegura Ignacio González que el recorte de liberados no supondrá sólo un importante ahorro en tiempo de crisis… sino que terminará con una práctica “abusiva” de los sindicatos.


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    Los delegados sindicales, presentes en instituciones públicas o privadas, disponen por ley de un determinado número de horas de trabajo que pueden dedicar a la defensa de sus compañeros. Según el Estatuto de los Trabajadores, que regula todas estas cuestiones, esos delegados pueden ceder sus “horas sindicales” a compañeros que trabajen en la misma empresa, y que si llegan a acumular las horas suficientes… se pueden dedicar únicamente a representar a los trabajadores. Es decir, pueden quedar “liberados” de sus otras tareas y ocuparse sólo de las sindicales. Y aquí llega lo controvertido. Los convenios colectivos pueden ampliar el número de horas que se reparten entre los delegados, y que eventualmente acaban correspondiendo a los “liberados”.

    Esto se ha convertido, con el andar de los años, en una herramienta útil en las negociaciones entre agentes sociales, porque supone una concesión valiosa de la empresa [o institución] en favor de los trabajadores. Según el gobierno Aguirre, es el “perfeccionamiento” de esa táctica negociadora lo que ha provocado que, en la administración autonómica de Madrid, haya 3.500 liberados sindicales… cuando según la ley debería haber sólo 1.490. Abusos, perfeccionamiento de técnicas, insolidaridad: todos son conceptos que estos altos cargos llevan una semana asociando con el buen nombre de los sindicatos. De unas organizaciones de trabajadores que fueron vapuleadas porque no organizaban huelgas a Zapatero y que ahora son señaladas como las culpables de que no haya mejores reformas y de organizar protestas lesivas para la economía.

    El Gobierno madrileño del Partido Popular ha incurrido, sí o sí, en una dejación de funciones con alto coste para las arcas públicas. Si pretende recortar los liberados sindicales a la mitad y asegura que eso no repercutirá en los derechos de los trabajadores… quiere decir que hemos estado gastando inútilmente 70 millones de euros cada año; si se deja a un lado la razón económica y se atribuye la medida a la intención de atajar los supuestos “abusos”… quiere decir que las administración pública madrileña ha cometido un gravísimo error al ceder ante el “chantaje sindical” para conceder más horas a los delegados. Pero no ocurre ni una cosa ni la otra. Estamos ante un peldaño más de la escalera que Esperanza Aguirre viene subiendo desde el año 2003: la escalera que termina en el desprestigio de todas las instituciones que tienen algo que ver con lo público. Y el tramo de este otoño… Aguirre pretende escalarlo… a lomos de los sindicatos.


    Si Zapatero comenzaba cada curso político en Rodiezmo, Rajoy lo comienza aún con un retiro casi monacal de la cúpula de su partido. Este año tocaba Toledo, una localización muy simbólica que buscaba arropar las aspiraciones de María Dolores de Cospedal a la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha. Tras 48 horas de reflexión, encuestas… y sobre todo de silencio, el líder del PP se ponía ante los micrófonos para hablar de economía.


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    Llama la atención que Mariano Rajoy, el hombre que siempre acusa al Gobierno de anunciar medidas y más medidas, planes y más planes inconexos contra la crisis, haya presentado en esta ocasión un paquete de 50 medidas para atajarla. Llama la atención porque no es el primero. A saber: a finales del mes de agosto, durante una entrevista con una agencia de noticias, Rajoy esbozó las 8 grandes iniciativas económicas que llevaría a cabo si llegase al Gobierno; el pasado mes de marzo, un “plan de choque” elaborado por la calle Génova contenía las 5 medidas esenciales para salir de la recesión; un año antes, en abril de 2009, Rajoy tomó el atril de Cospedal para anunciar un plan global con 12 reformas anticrisis. Y poco hemos sabido de ninguna de ellas.

    El plan de Mariano Rajoy contra la crisis, si tan necesario fuese, debería lucir en su lomo desde hace ya muchos meses el sello del registro del Congreso de los Diputados. Nadie discute que el Grupo Popular en la Cámara esté presentando enmiendas a las reformas del Gobierno -no es para menos-, pero no dejan de ser aportaciones aisladas cuyo decaimiento lamenta Rajoy ante Zapatero con el dolor del amante herido: me dice que no le ayudo, intento hacerlo con mis enmiendas y usted me las tumba. Literal. En el debate antidéficit del 12 de mayo, el líder de la oposición propuso cosas muy concretas que el presidente desestimó: suprimir ministerios, retirar subvenciones y recuperar competencias. Tres actuaciones muy efectistas que ahorrarían muy poco al Estado.

    En definitiva: ¿qué está haciendo el Partido Popular para ayudar a que España salga de la crisis? Y desde una perspectiva puramente electoral: ¿qué está haciendo el Partido Popular para ser visualizado como una alternativa de Gobierno? Quizá Rajoy ha analizado las caídas de los cuatro ex presidentes del Gobierno y ha observado que todos salieron de La Moncloa por hartazgo del respetable; exceptuando al Partido Socialista liderado por Felipe González -que se enfrentaba a una UCD desgastadísima-, ninguna oposición ha llegado a ser Gobierno por encandilar a los electores, sino como el fusible que se recambia para poder seguir teniendo luz en casa. Quizá esté esperando Rajoy, por tanto, a que se le fundan los plomos a Zapatero. ¿No sería más inteligente -y sí, también más honrado- trabajar para reparar la instalación eléctrica del edificio y así convertirse en imprescindible para los inquilinos?

    P.D.: Es curioso. Al recordar el post me he acordado de aquello de “las luces de la fiesta“.