Tras la política

Alfredo Perez Rubalcaba tras el atentado de Mallorca en 2009 (AP / Manu Mielniezuk)

Son tantas las detenciones que corremos el riesgo de perder la cuenta. Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, que iba a cumplir 38 años la semana que viene, ha sido arrestado este jueves en Bayona: es el jefe militar de ETA. La policía gala, al parecer tras la intervención de una conversación telefónica por parte del CNI, lo ha localizado cuando se encontraba reunido con el hombre más buscado por Francia. Se llama Arkaitz Agirregabiria, tiene 27 años, y es el único identificado tras el asesinato de un gendarme en las cercanías de París: el primer agente francés que cayó a manos de la banda. Han sido detenidos, por tanto, y según el ministro del Interior, el número uno de ETA y quien estaba destinado a tomar el relevo.

Perder la cuenta. La cuenta, desde que comenzó la legislatura, es ya una cuenta muy larga. La cada vez más intensa colaboración de los gobiernos español y francés se ha materializado en la desarticulación de seis cúpulas etarras. Y no parecen detenciones simbólicas, porque con ellas se ha localizado a los responsables de los principales atentados cometidos por ETA desde la ruptura del alto el fuego en diciembre de 2006. Ibon Gogeaskoetxea [detenido en febrero] ordenó los asesinatos de Isaías Carrasco e Ignacio Uría; Aitziol Iriondo [localizado en diciembre de 2008] fue el supuesto ejecutor de las muertes de Capbretón y quien proporcionó el coche bomba que acabó con la vida de Juan Manuel Piñuel; Igor Portu, Martín Sarasola y Mikel Sansebastián [ya juzgados por la Audiencia Nacional] son, según la policía, quienes reventaron la T4 y las posibilidades de la paz. Mikel Garikoitz Aspiazu “Txeroki”, [detenido hace año y medio] había ordenado ese atentado.

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Son palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba tras la detención de Iriondo, tres semanas después de la de “Txeroki”. Más allá del contenido meramente policial, su argumentación revela un importante trasfondo político: algo así como una infalibilidad de la labor de las Fuerzas de Seguridad… y por extensión de su labor como ministro. La eficacia en cuanto a la detención de terroristas ya era patente durante el mandato de José Antonio Alonso [2004-2006], pero los últimos cuatro años, roto el diálogo con ETA, han proporcionado al Gobierno un área de cierta tranquilidad política, muy distinta de la inestabilidad económica o la territorial. Son los cuatro años en los que ha estado al frente del departamento Rubalcaba, alguien muy discutido por la oposición, muy querido dentro de su partido, y el ministro mejor valorado por los ciudadanos según el último barómetro del CIS.

Rubalcaba, responsable de la lucha contra el terrorismo y contra la siniestralidad en carretera [otro éxito del Gobierno], es ex ministro de Educación, ex portavoz del Gobierno, experto estratega electoral y, como hemos dicho, un gran activo en las encuestas. Hace unos meses, aseguró durante una entrevista que Rodríguez Zapatero será el candidato del PSOE en las elecciones de 2012; lo mismo dice José Blanco, el ministro de Fomento señalado por ciertos periódicos como portavoz “de facto” del Ejecutivo. Ambos son hombres del equipo que el presidente formó en los primeros 2000, ambos mirados con lupa de cara a una hipotética sucesión. Los dos, uno desde las sombras de la lucha callada contra ETA y otro desde las luces del impulso de la obra pública, avalados en su gestión por partidos de la oposición. Y de cara a ese hipotético futuro, una reflexión: sólo Rubalcaba ha permanecido ajeno [al menos públicamente] a los balbuceos económicos del Gobierno.