Tras la política

¿Qué puede pasar en un año? ¿Cuánto puede diferenciarse un político de sí mismo en un período de 12 meses? No hace falta esperar ese tiempo para responder a la pregunta. Hace ahora cuatro años, Zapatero pronunciaba aquellas palabras que pesarían como una losa sobre su mandato: “Dentro de un año estaremos mejor que hoy“; al día siguiente, ETA volaba la T4. Un año. ¿Cuánto pueden cambiar un político y su programa en un año?

Políticas sociales. Tras ganar las elecciones de marzo de 2008, Zapatero modificó su eslogan de 2004. Dijo… “Gobernaré para todos, pero pensando en los que no tienen de todo”. No dudamos que lo siga haciendo, pero el rescate del euro en el mes de mayo acabó de un plumazo con un buen ramillete de sus políticas sociales. Pensionistas, funcionarios, parados, pagadores de impuestos en general… todos sufren ya las consecuencias de la nueva política: acabar con el déficit “me cueste lo que me cueste”. En principio, una huelga general.

La relación con el mundo. 2009 terminaba con las esperanzas puestas en la presidencia rotatoria del Consejo Europeo que debía desempeñar España durante el primer semestre de 2010. Fue un período ciertamente anodino, en el que convivimos con un presidente permanente sin ninguna sustancia, y en el que ni siquiera la visita de Obama pudo endulzar el panorama. Ya en otoño, las revelaciones de Wikileaks constataban los verdaderos esfuerzos del Estado español para superar diplomáticamente nuestra salida de Irak.

La composición del Gobierno. El 20 de octubre, el presidente del Gobierno anunciaba la composición del que sería su ‘gabinete más político’, con Alfredo Pérez Rubalcaba como hombre fuerte… en sustitución de una mujer fuerte, María Teresa Fernández de la Vega. Las ministras más discutidas, Aído y Corredor, pasaban a ser secretarias de Estado. Salía Miguel Ángel Moratinos y salía Celestino Corbacho, entraban Ramón Jáuregui, Leire Pajín o Rosa Aguilar.

El mapa autonómico. Si en 2009 se perdía uno de los hitos de la ‘era Zapatero’, que Galicia estuviese gobernada por un socialista, en 2010 acabó el sueño del tripartito en Cataluña. Artur Mas ganaba las elecciones autonómicas en noviembre y devolvía la Generalitat a CiU. A menos de un año para las elecciones municipales y autonómicas, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, ponía en duda el liderazgo de Zapatero batiendo en primarias a Trinidad Jiménez, candidata del aparato.

La fuerza de Fomento. Como estaba previsto, los kilómetros de AVE han seguido creciendo y las inversiones en infraestructuras siguen resistiéndose por la crisis. El ministro José Blanco, ‘mirlo Blanco’ del Ejecutivo en 2009, ha mostrado su puño de hierro sin guante de seda en el conflicto con los controladores aéreos, quizá la única muestra de firmeza del Gobierno en muchos meses.

‘Ley antidescargas’. Hace un año no conocíamos aún muchos detalles del proyecto legislativo del Gobierno. Ni siquiera adivinábamos la pésima política comunicativa que se aplicaría a todo el asunto. Hoy, las disposiciones que preveían la entrada en vigor de la ‘Ley Sinde’ han sido ‘podadas’ de la Ley de Economía Sostenible por la comisión de Economía del Congreso, y el Ejecutivo vuelve a verse forzado, in extremis, a una negociación en la que lleva las de perder.

Con este panorama político, quizá sea mejor para el Gobierno mirar hacia delante… que lamentarse por “un pasado que murió”, como canta Raphael. Entramos en el último año de legislatura. Abróchense los cinturones.


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Llega el calor… y con él llega una pausa en Tras la Política. Atrás quedan cuatro meses de reflexiones sobre los actos y las intenciones de los políticos, intentando observar siempre la actualidad con un ángulo muy abierto, desechando el corto plazo. Llega el calor, sí, y con él llegan también los rituales políticos de cada verano. Por eso queremos dejar en el aire, hasta la vuelta de las vacaciones, 10 preguntas políticas aún sin respuesta… que pueden resultar clave de cara al próximo curso.

1. ¿Aguantará la economía española fuera de la recesión?

La vicepresidenta económica lo tenía muy claro: el paquete de medidas anti-déficit que Europa impuso a España lastraría nuestro crecimiento en unas décimas. Además, acaba de entrar en vigor una subida del IVA que podría retraer el consumo durante el tercer trimestre del año. El Fondo Monetario Internacional cree que terminaremos 2010 en el -0,4%; Elena Salgado considera que la contracción se quedará en el -0,3%.

2. ¿Acudirá Zapatero a su tradicional cita en Rodiezmo?

Era el acto político con el que, tradicionalmente, se daba el pistoletazo de salida al curso político, hacia el último fin de semana de agosto. Allí, el presidente aprovechaba para mostrar su simpatía por el sindicato UGT y para anunciar una subida de las pensiones mínimas de cara al año siguiente. En 2010, las medidas contra la crisis se han cebado con esos subsidios, y la relación de Zapatero con Méndez se ha enfriado notablemente.

3. ¿Mantendrán los sindicatos su huelga general del 29 de septiembre?

La huelga “en diferido”, provocada por la aprobación de una reforma laboral por decreto, coincidirá con una jornada europea de protestas para exigir a los gobernantes una salida más social de la crisis. Este mes de junio, los paros de maquinistas en el Metro de Madrid ha generado la imagen de lo que puede llegar a ocurrir si los sindicatos paralizan el país en septiembre. Si el Ejecutivo da por descontada la huelga, podrá decidirse a acometer nuevas reformas impopulares.

4. ¿Habrá más reformas en los Consejos de Ministros extraordinarios?

Este verano, las vacaciones de los ministros serán más cortas. Durante los dos últimos años, el rumbo de la crisis obligó a Zapatero a convocar un Consejo en pleno agosto, pero este año serán dos. Ya es tradición que el Gobierno aproveche esas reuniones para sacar adelante ayudas a zonas incendiadas, pero este 2010, teniendo ya convocada una huelga general, al presidente puede no temblarle la mano a la hora de incidir en las reformas estructurales.

5. ¿Se mantendrá Díaz Ferrán al frente de la patronal CEOE?

Los problemas de Marsans y Air Comet parecían ser minucias comparados con la reforma laboral, a la que el presidente de los empresarios se entregó intensamente hasta el fracaso de las negociaciones. Con los cambios aprobados por decreto, Ferrán puede volver a enfrentarse a una Junta Directiva complicada, pero el verano ha comenzado para él con una victoria: colocando al frente de Cepyme a un hombre de su confianza y deshaciéndose del crítico Jesús Bárcenas.

6. ¿Quién ganará el Debate sobre el Estado de la Nación?

Zapatero suele vencer en estas contiendas parlamentarias por la falta de alternativas que plantea Rajoy. Sin embargo, el presidente se encuentra hoy en sus horas más bajas, y el líder de la oposición sorprendía hace unos días con una actitud pactista que no se recordaba desde hacía tiempo en el Partido Popular. Atención también al papel de los nacionalistas: sobre todo, de los que siguen amenazando con hacer caer al Gobierno a la mínima de cambio.

7. ¿Qué repercusión tendrá la manifestación en defensa del Estatut?

Mañana sábado, José Montilla se colocará al frente de la marcha en defensa del texto acompañado por una ‘senyera’. Será el arranque oficial de una campaña electoral de cara al otoño que girará en torno al mismo asunto: la Cataluña agraviada por el Constitucional. Una victoria de CiU puede hundir al PSC y reflotar al PSOE; una victoria del PSC puede dar alas a un nuevo tripartito y terminar con el Gobierno de Madrid.

8. ¿Cuánto tendremos que esperar hasta ver un cambio de Gobierno?

A quienes disparan los rumores sobre los cambios de carteras ya no les quedan fechas que ensayar. Unos dicen que coincidiendo con el Comité Federal del PSOE; otros, con el Debate sobre el Estado de la Nación… Pero todos coinciden en que, si Zapatero continúa con sus costumbres, alguna de las caras más conocidas del Ejecutivo podría convertirse en cartel electoral para las autonómicas y municipales del año 2011, que también marcarán el próximo curso.

9. ¿Conoceremos a los candidatos socialistas para Madrid de cara a 2011?

Las mayorías arrolladoras de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón en la capital siguen sin contestación. Las desavenencias entre el socialista Tomás Gómez y el ministro José Blanco son conocidas, y eso puede seguir retrasando el anuncio de unos candidatos muy importantes para todo partido que quiera ganar en 2011. Si el PP amplía su poder municipal y autonómico, podrá haber reeditado los comicios de 1995, antesala de su llegada a La Moncloa.

10. ¿Se decidirá Rajoy a remodelar su partido en Valencia?

El PP tiene un problema importante en casa: la corrupción. El Caso Gürtel y la reciente imputación de José Joaquín Ripoll siguen poniendo en evidencia que Mariano Rajoy tiene pendiente una renovación de filas en varias comunidades, pero sobre todo en Valencia. Francisco Camps podría no ser el candidato del PP para las autonómicas de mayo, y ese movimiento deja dos nombres en el tintero: el de Rita Barberá y el de Esteban González Pons.

Son 10 preguntas sin respuesta que intentaremos responder a partir de septiembre. Nos leemos entonces. Hasta ese momento, estaremos en el blog del 14 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo, y como siempre, en Twitter.


Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados (AP / Paul White)

Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados (AP / Paul White)



Da la casualidad de que, andando el tiempo, el Partido Popular tenía razón en parte de las cosas que decía sobre el Estatuto de Cataluña. El PP recurrió 114 artículos del texto en 2006, el Tribunal Constitucional le ha dado la razón completa en 14, y la razón de forma parcial en 27. Pero tras cuatro años de deliberaciones, casi nadie recuerda el fondo de los argumentos de Mariano Rajoy: se recuerdan las recogidas de firmas, los exabruptos, el “se rompe España“. En definitiva, las formas.


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Ya tenemos fallo, y con él ha llegado la culminación de un giro copernicano en el discurso de Rajoy. El presidente del PP lleva semanas visitando círculos ecuestres y cámaras de empresarios en Cataluña, con intervenciones en las que ha evitado referirse explícitamente al Estatut… y aguantando críticas por ello. Tras hacerse pública la decisión del Constitucional, el líder de la oposición ha apelado al consenso, a mirar al futuro y a recuperar los pactos de la Transición. Con unas formas muy distintas a las de 2006.


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¿Y por qué ese giro? Quizá por la misma razón que apuntábamos cuando hablábamos del nuevo papel del PNV como auxiliar del Gobierno, por la misma razón que Durán i Lleida ha querido erigirse en la figura política clave para la salida de la crisis. Porque el próximo otoño, en Cataluña, se celebran elecciones autonómicas, y las encuestas pronostican que CiU recupera el voto perdido por el tripartito en su desgaste. En ese cálculo [y a falta de sondeos post-sentencia] cuadra el giro del Partido Popular.


Encuesta de La Vanguardia (marzo 2010)



Si a todo esto le sumamos la aceptación de un Pacto por la Energía con el Gobierno y la disposición a alcanzar acuerdos en materia de legislación laboral, componemos el cuadro con el que el Partido Popular quiere ganar las próximas elecciones generales. Cataluña elige a 47 de los 350 diputados del Congreso: tradicionalmente, los que deciden si en La Moncloa vive un presidente socialista o un presidente popular. Si el PP de Rajoy consigue cultivar una imagen de partido moderado entre los electores catalanes [algo que tendría más fácil colocando a varios consellers en un futuro gobierno de Artur Mas], estaría cimentando una hipotética victoria en 2012. Aunque este panorama nos deja tres dudas… Si Montilla deja la Generalitat, ¿seguirá siendo Zapatero un enemigo para CiU? Si a Rajoy le sale bien la “Operación Mas“, ¿habrá una “Operación Urkullu“? ¿Y el Gobierno? ¿No se trataba, hace sólo días, de hacer caer al Gobierno cuanto antes?


Cora Abertnethie cree que su hermano Richard ha sido asesinado, y se lo dice al resto de la familia, así como de pasada, durante el velatorio del difunto. Imaginen el revuelo entre las plañideras, los comentarios entre los parientes. Con este potente argumento comienza la novela “Después del funeral”, de Agatha Christie, y bien parece que la escritora británica hubiese estado pensando en los Presupuestos Generales del Estado español para el próximo año 2011.


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En el caso español, el difunto se llamaba José Luis Rodríguez Zapatero, el funeral se había oficiado en un enclave simbólico [el Congreso de los Diputados] y se había ejecutado en dos tiempos [el debate sobre las medidas anti-déficit y el debate sobre la reforma laboral]. Pero decimos bien: el difunto ya no es tal difunto. El Partido Nacionalista Vasco, después de participar en el sepelio, de arrojar su puñado de arena sobre el ataúd del Gobierno, ha metido el brazo hasta el fondo de la fosa para recuperar el cadáver. Íñigo Urkullu ofrece al presidente pactar los próximos presupuestos, con todo lo que eso significa… que es mucho.

El pacto de gobernabilidad [palabra maldita] alcanzado en Euskadi por el PSE y el PP convirtió a los nacionalistas vascos, por primera vez en democracia, en el principal partido de la oposición en Vitoria. Desde la primavera de 2009, la formación de Urkullu se ha movido en Madrid, de forma pendular, entre la crítica acerada a Zapatero y el apoyo puntual, en ocasiones clave, a ciertas medidas del Ejecutivo. Pero ha llegado el funeral, las elecciones catalanas están a la vista, y Convergéncia i Uniò ha dejado claro que dejará caer al presidente del Gobierno en otoño, momento para el que la coalición se ve de nuevo en el Palau de la Generalitat.

Ante este panorama, Urkullu ha decidido jugar todas sus cartas en el Congreso de los Diputados. Un hipotético apoyo de los seis diputados del Grupo Vasco a los presupuestos dejaría al PSOE a sólo un escaño de la mayoría absoluta, convertiría al PNV en socio estratégico de Zapatero en la segunda mitad de la legislatura, facilitaría un futuro pacto de gobierno con Patxi López en Vitoria y les haría presentarse en Euskadi como los verdaderos hombres de Estado. Ser quienes tragan sapos y resucitan a muertos con tal de beneficiar a la ciudadanía. Quizá era todo esto lo que Zapatero tenía en mente el pasado miércoles cuando se enfrentaba a Rajoy desde su escaño…


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Como cuenta Fernando Garea en El País, “los diputados socialistas necesitaban una alegría”. El muerto parecía haber resucitado ante sus ojos, en principio gracias al oxígeno insuflado por el PNV. Ahora cabe recordar al señor Urkullu que, en “Después del funeral”, Cora Abernethie no consigue resolver el asesinato de su hermano. Todo lo contrario. Cora es, a su vez, asesinada en las primeras páginas del libro… y la familia se ve obligada a hacer… lo que hacen todas las familias en todas las novelas de Christie: llamar a un tal Hércules Poirot. Un hombre con fama de dandy, gusto refinado, de habla parsimoniosa, bien vestido, suave en las formas y duro en el fondo. ¿Les suena?


González y Zapatero

González y Zapatero durante un acto en el Congreso (Fuente: http://www.flickr.com/photos/psoe)



El 26 de junio de 1995, Felipe González viajó a Cannes para participar en la última cumbre europea bajo la presidencia de turno de Francia. España estaba a punto de tomar la alternativa en julio, y tendría que adoptar bajo su mandato decisiones tan importantes como el nombre que tendría la futura moneda única y la estrategia para desplegarla. Sin embargo, la crónica televisiva de aquel lunes de verano deja claro que la actualidad política española… siempre se cuela en las citas comunitarias.


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Convergéncia i Uniò nunca apoyó los presupuestos que elaboró Pedro Solbes. El Gobierno tuvo que prorrogar las cuentas públicas y convocó las elecciones que condujeron a José María Aznar a La Moncloa. Ahora, 15 años después, termina otra presidencia española de turno… con otro presidente en horas bajas… que también viaja a las reuniones comunitarias pendiente de que CiU convalide sus leyes. Aunque hay una diferencia importante: el semestre de turno no sólo no ha suavizado los frentes internos del Gobierno, sino que los ha complicado hasta hacerlos casi insostenibles.

En enero de 2010, Zapatero comenzaba presidencia y centraba las prioridades del período en la economía. Durante una charla con periodistas extranjeros, el presidente lanzó su “Estrategia 2020″, e inmediatamente desató las iras de Alemania. La posibilidad de ceder soberanía económica y de que se estableciesen sanciones para quienes se saltasen el Pacto de Estabilidad provocaron la protesta del gabinete Merkel. Irónicamente, el último Consejo Europeo ha aprobado esas sanciones con el respaldo de Alemania, y ha decidido que se publiquen las llamadas “pruebas de estrés” de los bancos, que no dejarán en buen lugar a las entidades financieras alemanas.

Una doble victoria española tras seis meses muy amargos: a las críticas iniciales de Alemania hay que sumar el desprecio de la Comisión Europea por la euroorden contra la violencia machista, los continuos rumores de nuestro rescate financiero, la eterna comparación con Grecia, el ataque especulativo contra el euro, la cancelación de la visita de Obama, y por supuesto, las medidas anti-déficit dictadas desde Bruselas. Todo ello, sumado al desgaste que ya arrastraba el gobierno de Zapatero. Al final del semestre, en un acto de partido, ante decenas de dirigentes socialistas, el encargado de consolar al presidente vapuleado ha sido su antecesor: aquel Felipe González que presidió Europa en 1995.


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Y acaba la presidencia, pero se quedan sus efectos. Rodríguez Zapatero vuelve a los frentes internos para enfrentarse al trámite parlamentario de una dura reforma laboral, a la culminación de las fusiones entre cajas y a unas semanas políticas muy complicadas. El Debate sobre el Estado de la Nación está fijado para el 14 de julio, los rumores sobre una reducción del Gobierno son insistentes, y a la vuelta del verano esperan los presupuestos. Sólo falta comprobar si CiU muestra a Mariano Rajoy la misma senda hacia La Moncloa… que ya le mostró a Aznar en 1995.


Todos los portavoces parlamentarios estaban exaltados; incluso Duran i Lleida, tracionalmente sosegado, endureció las formas y el fondo de su argumentación. Pero allí había un político tranquilo, que subió a la tribuna sin levantar el tono de voz más de lo necesario, con unos argumentos tan criticables como sólidos. Era 12 de mayo y el parlamento respondía a las medidas anti-déficit del Gobierno.


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Joan Herrera es el portavoz de Iniciativa per Catalunya-Verds en la Cámara Baja desde las elecciones de 2004, y ha anunciado que dejará el parlamento en septiembre para dedicarse plenamente a las próximas elecciones catalanas. Hasta hoy, tanto él como Gaspar Llamazares han forzado la mano del Gobierno para aplicar la Ley de la Memoria Histórica, que su grupo contribuyó a redactar; ambos dieron un importante “sí” a la nueva legislación sobre el aborto, estuvieron a la vanguardia de los matrimonios homosexuales, y han contribuido a impulsar algún que otro presupuesto de Rodríguez Zapatero. Cuando el PSOE ha preferido aprobar leyes con la derecha nacionalista, han protestado por la deriva gubernamental, pero cuando el PSOE ha necesitado apoyos para las reformas progresistas, ellos han estado allí.


Encuesta publicada por El Mundo (30-05-2010)



El Gobierno socialista acaba de ejecutar un profundo recorte social, y todas las encuestas publicadas desde que lo anunció indican que se ha alejado de su electorado tradicional. En cambio esos sondeos, que disminuyen el poderío electoral del PSOE hasta en 9 puntos, sólo incrementan las posibilidades de Izquierda Unida en 1,4 puntos. ¿Qué ocurre para que el electorado progresista no mire a la formación de Cayo Lara cuando no coincide con Zapatero? En las Elecciones Generales de 2008, Izquierda Unida e Iniciativa consiguieron casi un millón de votos, el 3,77 por ciento de los sufragios válidos emitidos, y eso se tradujo en dos escaños. Con un porcentaje menor, y con casi un tercio menos de apoyos, Convergéncia i Uniò conseguía 10 diputados. ¿Son suficientes los vericuetos de la ley d’Hont para explicar por qué IU no crece en representación?

Quizá no, porque en los comicios de 1996… la formación liderada entonces por Julio Anguita llegó a conseguir 21 diputados con un 10 por ciento de los votos. Exactamente el mismo porcentaje que Iniciativa obtuvo en las últimas elecciones catalanas. Cabe preguntarse si el mensaje ecosocialista de ICV cala mejor en Cataluña que en el resto de España, cabe preguntarse si ese mensaje es también el que abandera Izquierda Unida, cabe preguntarse si el liderazgo de Anguita no ha podido reeditarse con Francisco Frutos, Gaspar Llamazares o Cayo Lara [aún se recuerda su "rectificación" sobre Sabino Fernández Campo]. La izquierda debería preguntarse por qué su llegada al poder depende de la abstención, y si no serían necesarias más iniciativas claras y unitarias como la propuesta fiscal de la semana pasada. Todo para conseguir lo que a los partidos conservadores no les preocupa nada, porque no les afecta: para conseguir que todo el que piensa como ellos les otorgue su voto.


Rodríguez Zapatero y Salgado en el Congreso de los Diputados (AP / Paul White)



Con la cara colorada, con las orejas llenas de la palabra “elecciones”… pero con una victoria legislativa en el bolsillo. José Luis Rodríguez Zapatero abandonó ayer el Congreso de los Diputados tras haber convalidado el decreto-ley con los duros recortes sociales impuestos por los agentes económicos internacionales. Y lo hizo sabiendo que está solo, que ya no va a estar acompañado parlamentariamente, y que eso va a ser así hasta que los electores volvamos a pasar por las urnas. Sea en 2012, en 2011 o en 2010.


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Josep Antoni Duran i Lleida se ha convertido en la figura clave de la estabilidad política del país. La decisión de los convergentes -su abstención en la votación del decreto- ha evitado el derrumbe del Gobierno y ha situado en manos de Duran la próxima convocatoria electoral. Todo queda bien explicado tras examinar el próximo calendario electoral. Los comicios autonómicos catalanes están fijados para otoño, justo para la época en la que serán negociados en el Congreso los Presupuestos Generales del Estado para el año 2011: así que el resultado que arrojen las urnas permitirá a CiU ser más o menos indulgente con el Gobierno de Madrid. Una victoria de Artur Mas por mayoría absoluta ofrecerá unas posibilidades… y una victoria por mayoría simple que abra la puerta a otro tripartito dibujará otro escenario completamente distinto.

¿Pero qué ha ocurrido hasta el día de hoy? ¿Qué ha pasado para que el proyecto político del partido más votado de España haya quedado en manos de un grupo parlamentario de 10 diputados? Hay que volver atrás dos años. En abril de 2008, Rodríguez Zapatero se convirtió en el segundo presidente del Gobierno de la democracia que llegaba al cargo sin el apoyo de la mayoría absoluta del Congreso. El primero fue Leopoldo Calvo-Sotelo, que no pasó por las urnas. Fue decisión personal del líder socialista quedarse en la llamada “geometría variable”, y no buscar apoyos externos al PSOE ni para la investidura… ni para la legislatura. En esos momentos, como recordábamos hace unos días, Duran i Lleida ofreció las fuerzas de CiU para incorporarse a un hipotético ejecutivo, y también la izquierda parlamentaria se hizo querer a los ojos de Zapatero.



El Gobierno aplaude en el Congreso de los Diputados (AP / Paul White)

El Gobierno aplaude en el Congreso de los Diputados (AP / Paul White)



No quiso apoyos. Legítimamente, decidió gobernar en solitario y buscar pactos puntuales según las materias que se presentasen en el camino. Los presupuestos de 2010, los que ahora se han recortado drásticamente, salieron adelante gracias al PNV; la Ley del Aborto, uno de los avances sociales de la legislatura, fue aprobada con el impulso de la izquierda; la Ley de Extranjería ha contado con el aval de CiU. Pero en el momento crucial de la crisis, en el momento del tijeretazo, el PSOE estaba solo. Dice la teoría militar que la táctica busca un resultado concreto en un momento determinado, y que la estrategia se centra en la consecución de objetivos a más largo plazo. Rodríguez Zapatero se ha volcado durante los últimos dos años en sacar adelante sus tácticas… pero no parece haber solucionado su principal error estratégico: no contar con mayoría absoluta estructural en el Congreso para los momentos difíciles. Por eso el futuro del quinto presidente del Gobierno de la democracia depende de un grupo de 10 diputados.


Los últimos gobiernos de concentración que tuvo España se formaron en 1936 y 1937, en plena Guerra Civil. Desde entonces, el país no ha atravesado nunca una situación tan delicada como para que todos los partidos se vean obligados a formar parte del mismo gabinete. No hizo falta en los difíciles momentos de la Transición, no hizo falta en la etapa de mayor debilidad de Felipe González… y era impensable tras el mayor ataque terrorista cometido en nuestro suelo. Sin embargo, a un hombre tradicionalmente considerado como ecuánime, al político mejor valorado por los españoles, Josep Antoni Duran i Lleida, le parece que ha llegado el momento de otro gobierno de concentración.


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El artículo 101 de la Constitución asegura que “el Gobierno cesa tras la celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de la confianza parlamentaria [...] o por dimisión o fallecimiento de su Presidente”. La vicepresidenta De la Vega ha descartado ya un adelanto electoral, así que la propuesta de Duran sería viable sólo a través de una moción de censura. Es un mecanismo de emergencia que necesita el respaldo de la mayoría absoluta del Congreso y que debe llevar aparejada la propuesta de un presidente del Gobierno alternativo. El Partido Popular tiene 153 diputados; si consigue sumar los 10 de Convergència i Unió y los 6 del Partido Nacionalista Vasco… la “vía Duran” habrá surtido efecto. ¿Pero quién sería el presidente alternativo?



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Duran i Lleida nació en Huesca, y comenzó su carrera política como diputado en el Congreso y como teniente de alcalde en Lleida. Con su llegada a la presidencia de Unió Democràtica de Catalunya en 1987 volvió a centrarse en la realidad catalana, pero desde las negociaciones de CiU con el PP en 1996, parece llamado a ser ministro. El propio político ha reconocido en su blog que José María Aznar le ofreció la cartera de Asuntos Exteriores en su primer gabinete, y cuando Rodríguez Zapatero ganó las elecciones sin mayoría absoluta en 2004… la posibilidad volvió a materializarse. Incluso en 2008, tras la tumultuosa negociación del Estatut, Duran barajaba la idea de que CiU llegase al Consejo de Ministros.

Durante su entrevista en Onda Cero, el líder de Uniò proponía un gobierno presidido por una personalidad aceptable por los dos grandes partidos, que evidentemente no fuese Zapatero ni Rajoy. Luis María Ansón, hace sólo unos días, sugería que Duran fuese esa personalidad porque la situación es insostenible; casualmente, hace un año, proponía exactamente lo mismo para “afrontar la crisis y la inestabilidad”. Todo esto puede resultar un mero ejercicio intelectual, ciertamente avalado por la legislación, pero a veces el sentido común debería sobreponerse a la teoría. El PSOE fue avalado por más de 11 millones de votos hace apenas dos años; el Partido Popular recibió más de 10. Todo lo que no sea refrendado por las urnas puede ser legal, puede ser legítimo… pero puede no ser prudente.