Tras la política

Llega el calor… y con él llega una pausa en Tras la Política. Atrás quedan cuatro meses de reflexiones sobre los actos y las intenciones de los políticos, intentando observar siempre la actualidad con un ángulo muy abierto, desechando el corto plazo. Llega el calor, sí, y con él llegan también los rituales políticos de cada verano. Por eso queremos dejar en el aire, hasta la vuelta de las vacaciones, 10 preguntas políticas aún sin respuesta… que pueden resultar clave de cara al próximo curso.

1. ¿Aguantará la economía española fuera de la recesión?

La vicepresidenta económica lo tenía muy claro: el paquete de medidas anti-déficit que Europa impuso a España lastraría nuestro crecimiento en unas décimas. Además, acaba de entrar en vigor una subida del IVA que podría retraer el consumo durante el tercer trimestre del año. El Fondo Monetario Internacional cree que terminaremos 2010 en el -0,4%; Elena Salgado considera que la contracción se quedará en el -0,3%.

2. ¿Acudirá Zapatero a su tradicional cita en Rodiezmo?

Era el acto político con el que, tradicionalmente, se daba el pistoletazo de salida al curso político, hacia el último fin de semana de agosto. Allí, el presidente aprovechaba para mostrar su simpatía por el sindicato UGT y para anunciar una subida de las pensiones mínimas de cara al año siguiente. En 2010, las medidas contra la crisis se han cebado con esos subsidios, y la relación de Zapatero con Méndez se ha enfriado notablemente.

3. ¿Mantendrán los sindicatos su huelga general del 29 de septiembre?

La huelga “en diferido”, provocada por la aprobación de una reforma laboral por decreto, coincidirá con una jornada europea de protestas para exigir a los gobernantes una salida más social de la crisis. Este mes de junio, los paros de maquinistas en el Metro de Madrid ha generado la imagen de lo que puede llegar a ocurrir si los sindicatos paralizan el país en septiembre. Si el Ejecutivo da por descontada la huelga, podrá decidirse a acometer nuevas reformas impopulares.

4. ¿Habrá más reformas en los Consejos de Ministros extraordinarios?

Este verano, las vacaciones de los ministros serán más cortas. Durante los dos últimos años, el rumbo de la crisis obligó a Zapatero a convocar un Consejo en pleno agosto, pero este año serán dos. Ya es tradición que el Gobierno aproveche esas reuniones para sacar adelante ayudas a zonas incendiadas, pero este 2010, teniendo ya convocada una huelga general, al presidente puede no temblarle la mano a la hora de incidir en las reformas estructurales.

5. ¿Se mantendrá Díaz Ferrán al frente de la patronal CEOE?

Los problemas de Marsans y Air Comet parecían ser minucias comparados con la reforma laboral, a la que el presidente de los empresarios se entregó intensamente hasta el fracaso de las negociaciones. Con los cambios aprobados por decreto, Ferrán puede volver a enfrentarse a una Junta Directiva complicada, pero el verano ha comenzado para él con una victoria: colocando al frente de Cepyme a un hombre de su confianza y deshaciéndose del crítico Jesús Bárcenas.

6. ¿Quién ganará el Debate sobre el Estado de la Nación?

Zapatero suele vencer en estas contiendas parlamentarias por la falta de alternativas que plantea Rajoy. Sin embargo, el presidente se encuentra hoy en sus horas más bajas, y el líder de la oposición sorprendía hace unos días con una actitud pactista que no se recordaba desde hacía tiempo en el Partido Popular. Atención también al papel de los nacionalistas: sobre todo, de los que siguen amenazando con hacer caer al Gobierno a la mínima de cambio.

7. ¿Qué repercusión tendrá la manifestación en defensa del Estatut?

Mañana sábado, José Montilla se colocará al frente de la marcha en defensa del texto acompañado por una ‘senyera’. Será el arranque oficial de una campaña electoral de cara al otoño que girará en torno al mismo asunto: la Cataluña agraviada por el Constitucional. Una victoria de CiU puede hundir al PSC y reflotar al PSOE; una victoria del PSC puede dar alas a un nuevo tripartito y terminar con el Gobierno de Madrid.

8. ¿Cuánto tendremos que esperar hasta ver un cambio de Gobierno?

A quienes disparan los rumores sobre los cambios de carteras ya no les quedan fechas que ensayar. Unos dicen que coincidiendo con el Comité Federal del PSOE; otros, con el Debate sobre el Estado de la Nación… Pero todos coinciden en que, si Zapatero continúa con sus costumbres, alguna de las caras más conocidas del Ejecutivo podría convertirse en cartel electoral para las autonómicas y municipales del año 2011, que también marcarán el próximo curso.

9. ¿Conoceremos a los candidatos socialistas para Madrid de cara a 2011?

Las mayorías arrolladoras de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón en la capital siguen sin contestación. Las desavenencias entre el socialista Tomás Gómez y el ministro José Blanco son conocidas, y eso puede seguir retrasando el anuncio de unos candidatos muy importantes para todo partido que quiera ganar en 2011. Si el PP amplía su poder municipal y autonómico, podrá haber reeditado los comicios de 1995, antesala de su llegada a La Moncloa.

10. ¿Se decidirá Rajoy a remodelar su partido en Valencia?

El PP tiene un problema importante en casa: la corrupción. El Caso Gürtel y la reciente imputación de José Joaquín Ripoll siguen poniendo en evidencia que Mariano Rajoy tiene pendiente una renovación de filas en varias comunidades, pero sobre todo en Valencia. Francisco Camps podría no ser el candidato del PP para las autonómicas de mayo, y ese movimiento deja dos nombres en el tintero: el de Rita Barberá y el de Esteban González Pons.

Son 10 preguntas sin respuesta que intentaremos responder a partir de septiembre. Nos leemos entonces. Hasta ese momento, estaremos en el blog del 14 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo, y como siempre, en Twitter.


Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde lleva más de 20 años en el primer plano de la actualidad española. En 1989, este jurídico de la Armada se retiró del Ejército como comandante, ya que esa posición era incompatible con la actividad política: pasó a convertise en Coordinador General de la Refundación del Partido Popular. Desde entonces ha sido diputado en todas las legislaturas, ha presidido el Congreso, ha sido Ministro de Defensa, y ahora ocupa el cargo de Coordinador de Justicia y Libertades Públicas del PP. Uno puede pensar que, en este 2010, después de dos décadas de servicio público en puestos de tan altísima responsabilidad… la influencia del señor Trillo sobre los asuntos del día a día es pequeña, o como mucho “limitada”. Vamos a comprobarlo.

Retrato de Federico Trillo en el Congreso

Retrato de Federico Trillo en el Congreso

El último gobierno de José María Aznar dejó varios supervivientes políticos, pero si excluimos a Mariano Rajoy, ninguno de los otros ex ministros [ni Cristóbal Montoro, ni Javier Arenas, ni Francisco Álvarez Cascos... ni siquiera Rodrigo Rato] conserva tanto peso como Trillo. En los últimos 15 días, el Coordinador popular de Justicia ha marcado la línea de su partido en tres frentes: el levantamiento del secreto de sumario en el caso Gürtel, el procesamiento de Garzón por los crímenes del Franquismo y las medidas del Gobierno para que Batasuna no llegue a los ayuntamientos. El voto de Federico Trillo [diputado por Valencia] será clave para la aprobación en el Congreso del Estatuto de Castilla-La Mancha [muy controvertido en sus artículos referentes a las reservas de agua]; desde la gestión de Trillo persisten los ecos del accidente del Yak-42; y por supuesto, un recurso firmado por él [PDF] mantiene atascado al Constitucional desde hace 4 años.

Porque más allá de Gürtel, Garzón o el agua, el asunto que trae de cabeza a las élites políticas desde hace ya muchos meses es la inminente sentencia sobre el Estatuto de Cataluña. Las elecciones catalanas están programadas para el próximo otoño, y un veredicto del Constitucional contrario al texto tendría efectos políticos y jurídicos muy difíciles de predecir. Y como también es imposible predecir en qué sentido se van a pronunciar los jueces, aquí va un dato anecdótico para tranquilidad de quienes piensan que su tardanza es excesiva: el pasado 27 de abril de 2009, el TC “inadmitió el recurso de amparo” presentado por un grupo de diputados socialistas [entre ellos Rodríguez Zapatero] contra una decisión de la Diputación Permanente del Congreso. El recurso se presentó en marzo de 2004, más de 5 años antes, y el asunto no pasaba de ser un trámite parlamentario sobre la guerra de Irak.

Conclusión. 20 años después del Congreso de la Refundación del PP, con fotografía sevillana del aniversario incluida, hay un nombre que continúa marcando la agenda política del partido: el de Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde.


¿Quién ha disfrazado a Baltasar Garzón? ¿Por qué? (AP / Fernando Antonio)

No es casual que el primer “enfoque” de Tras la Política tenga como protagonistas a los jueces. A falta de un verdadero debate ideológico que arbitre sus diferencias, los partidos políticos han situado al sistema judicial en el centro de sus disputas por el poder. Desde los primeros noventa han operado como piezas del tablero electoral nombres como los de Marino Barbero, Javier Gómez de Liaño, Juan del Olmo… o Baltasar Garzón, que en este 2010 se ha convertido en el primer juez español con tres causas abiertas en el Tribunal Supremo. Y las cuentas pendientes de Garzón con sus superiores no pasarían de ser un mero trámite si no fuera porque todos los partidos políticos han acusado… o defendido… o criticado… o comprendido… las actuaciones del juez.

Detengámonos en uno de esos tres procesos: en el que surge de la investigación de una posible red corrupta en torno al Partido Popular. Baltasar Garzón ordenó que se practicaran escuchas en las cárceles durante las conversaciones entre varios imputados por el Caso Gürtel y sus abogados. Tanto el juez que ahora instruye el caso en Madrid [Antonio Pedreira] como la Fiscalía Anticorrupción [que pidió las escuchas] respaldan esa decisión. Y sin embargo, el pasado mes de diciembre, el abogado Ignacio Peláez, representante de un imputado, presentó una querella contra Garzón ante el Supremo: aseguraba que vivimos en un “estado policial” y que las leyes amparan el secreto de las comunicaciones de su cliente y del resto de los imputados.

Hasta aquí, en circunstancias normales, nada debería sorprendernos. Se trata de una controversia jurídica en cuya resolución trabajan ya los tribunales competentes. Pero las circunstancias no son normales. Los partidos de la izquierda consideran que Garzón es víctima de una persecución judicial por investigar los crímenes del Franquismo y las presuntas corruptelas del PP. En cambio, los populares, desde que se destapó el Caso Gürtel, comenzaron a realizar una serie de declaraciones públicas que cuestionaban la honradez del juez y los objetivos de su investigación por supuestos vínculos con el Gobierno; y ahora, tras la presentación de las querellas ante el Supremo, varios miembros del Ejecutivo [incluido su presidente] han alabado la trayectoria de Garzón… en lo que la oposición entiende como una maniobra de presión al Tribunal Supremo. Como último ingrediente, los argumentos del propio interesado son un buen indicador de que algo no funciona bien.

La Constitución de 1978, en su artículo 18, es muy clara: “Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial”. Este “salvo resolución judicial” es el argumento central de los juristas que defienden a Garzón; y también la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que en su artículo 579 prevé que el juez acceda a las comunicaciones de las personas “sobre las que existen indicios de responsabilidad criminal, así como […] de las que se sirvan para la realización de sus fines delictivos”. Quienes consideran que el juez se ha extralimitado en sus funciones esgrimen la Ley Orgánica General Penitenciaria, que prevé las escuchas en prisión sólo “en los supuestos de terrorismo”, y dos artículos distintos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal [262 y 263] que eximen a los abogados de denunciar los delitos de sus clientes. Pero en estos dos grupos no podemos incluir a los políticos.

De los dirigentes de los partidos no escuchamos ni artículos ni citas jurídicas, y cuando expresan su respeto a las decisiones judiciales, es siempre tras fijar su propia posición en torno al caso. Si los procesos contra Garzón forman parte o no de una estrategia política… es una cuestión que cada ciudadano debe decidir, pero cuando optamos por los argumentos de la izquierda o la derecha queda siempre la duda razonable de que “la otra parte” ha utilizado la crítica al sistema judicial para su propio beneficio. Los ingleses, para definir los falsos anzuelos que los buenos autores de novelas de misterio lanzan a sus lectores para distraer su atención, utilizan la expresión “red herring“. Ahora se trata de saber quiénes han disfrazado a Baltasar Garzón de arenque… y con qué intenciones.