Tras la política

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en el Palacio de la Moncloa (AP / Paul White)

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en el Palacio de la Moncloa (AP / Paul White)



Suicidio. Suicidarse es “quitarse voluntariamente la vida”, y si le añadimos un poco de sentido figurado, suicidarse políticamente podría ser “marchar resueltamente, sin que nadie te ayude, hacia el abismo de la oposición“. Suicidarse. Ignacio Fernández Toxo ha utilizado ese verbo y no lo ha hecho por casualidad. Durante un acto previo a la huelga general, en la Universidad Complutense de Madrid, el Secretario General de Comisiones Obreras se dirigía así a los alumnos…


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Toxo lanza dos mensajes a los universitarios: el primero, que los paros del 29-S no persiguen un cambio de Gobierno; el segundo, que la izquierda [y podemos entender como "izquierda" a la izquierda sindical y social] no tiene por qué acompañar a Zapatero en su deriva derechista para hacer frente a la crisis. En principio podrían parecer mensajes contradictorios, pero no lo son. Resumiéndolos en una sola oración, podría ser algo así: “Queremos que siga habiendo un gobierno de izquierdas, pero un gobierno distinto“. Y ese deseo apunta directamente a la figura del presidente. Primera pregunta para el 30-S: ¿qué quiere decir ese mensaje a Zapatero desde los sindicatos?

Como ha ocurrido con las primarias de Madrid, la huelga general puede pasar de ser un asunto menor, inofensivo, a convertirse en un verdadero problema político para Zapatero. El presidente acaba de conseguir la estabilidad parlamentaria suficiente para intentar agotar la legislatura, pero durante el año y medio que falta para las elecciones… le hace falta también la estabilidad social. Muchos medios de comunicación y analistas dan por descontado que el 29-S será una protesta aislada, el “mal menor necesario” para los sindicatos, pero… aquí surge la segunda pregunta para el 30-S: ¿y si la huelga es sólo el comienzo de una oleada de protestas contra el Gobierno socialista?

Los sindicatos se juegan su credibilidad como agentes sociales este miércoles, su fuerza como interlocutores. Tenga éxito o no la huelga del 29-S, una afluencia aceptable de manifestantes en su convocatoria puede convertirla en el preludio de otras protestas. Tanto la UGT de Cándido Méndez como las Comisiones Obreras de Toxo han sido objeto en los últimos meses de afiladas críticas: primero, por no haber convocado la huelga antes; después, por anunciarla un trimestre antes de celebrarla. Ahora el presidente les ofrece pactar los flecos de la reforma laboral sin modificar su espíritu. Los líderes sindicales, que se han sentado muchas veces en los sillones grises de La Moncloa, junto a Zapatero, nos conducen a la tercera pregunta para el 30-S: ¿será posible recomponer esa fotografía en un futuro próximo?

Suicidio. Decía Toxo que, con sus reformas, el presidente del Gobierno se suicida políticamente. Qué curiosa paradoja. El ex ministro de Economía Carlos Solchaga, que ocupaba esa cartera durante la gran huelga general de 1988, ha escogido exactamente la misma palabra.


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Suicidio, según unos, si rectifica; suicidio, según otros, si no lo hace. La figura del presidente del Gobierno está en entredicho pase lo que pase. Hemos formulado tres preguntas. Las respuestas son difíciles de pronosticar, pero las elucubraciones nos llevan al mismo punto: al Palacio de la Moncloa y a su inquilino desde el año 2004. Porque lo que esta huelga parece poner de manifiesto es que, tanto los que quieren que el PSOE continúe gobernando… como los que quieren que llegue el PP al poder… encuentran un mismo obstáculo en su objetivo: se llama Zapatero.


Llega el calor… y con él llega una pausa en Tras la Política. Atrás quedan cuatro meses de reflexiones sobre los actos y las intenciones de los políticos, intentando observar siempre la actualidad con un ángulo muy abierto, desechando el corto plazo. Llega el calor, sí, y con él llegan también los rituales políticos de cada verano. Por eso queremos dejar en el aire, hasta la vuelta de las vacaciones, 10 preguntas políticas aún sin respuesta… que pueden resultar clave de cara al próximo curso.

1. ¿Aguantará la economía española fuera de la recesión?

La vicepresidenta económica lo tenía muy claro: el paquete de medidas anti-déficit que Europa impuso a España lastraría nuestro crecimiento en unas décimas. Además, acaba de entrar en vigor una subida del IVA que podría retraer el consumo durante el tercer trimestre del año. El Fondo Monetario Internacional cree que terminaremos 2010 en el -0,4%; Elena Salgado considera que la contracción se quedará en el -0,3%.

2. ¿Acudirá Zapatero a su tradicional cita en Rodiezmo?

Era el acto político con el que, tradicionalmente, se daba el pistoletazo de salida al curso político, hacia el último fin de semana de agosto. Allí, el presidente aprovechaba para mostrar su simpatía por el sindicato UGT y para anunciar una subida de las pensiones mínimas de cara al año siguiente. En 2010, las medidas contra la crisis se han cebado con esos subsidios, y la relación de Zapatero con Méndez se ha enfriado notablemente.

3. ¿Mantendrán los sindicatos su huelga general del 29 de septiembre?

La huelga “en diferido”, provocada por la aprobación de una reforma laboral por decreto, coincidirá con una jornada europea de protestas para exigir a los gobernantes una salida más social de la crisis. Este mes de junio, los paros de maquinistas en el Metro de Madrid ha generado la imagen de lo que puede llegar a ocurrir si los sindicatos paralizan el país en septiembre. Si el Ejecutivo da por descontada la huelga, podrá decidirse a acometer nuevas reformas impopulares.

4. ¿Habrá más reformas en los Consejos de Ministros extraordinarios?

Este verano, las vacaciones de los ministros serán más cortas. Durante los dos últimos años, el rumbo de la crisis obligó a Zapatero a convocar un Consejo en pleno agosto, pero este año serán dos. Ya es tradición que el Gobierno aproveche esas reuniones para sacar adelante ayudas a zonas incendiadas, pero este 2010, teniendo ya convocada una huelga general, al presidente puede no temblarle la mano a la hora de incidir en las reformas estructurales.

5. ¿Se mantendrá Díaz Ferrán al frente de la patronal CEOE?

Los problemas de Marsans y Air Comet parecían ser minucias comparados con la reforma laboral, a la que el presidente de los empresarios se entregó intensamente hasta el fracaso de las negociaciones. Con los cambios aprobados por decreto, Ferrán puede volver a enfrentarse a una Junta Directiva complicada, pero el verano ha comenzado para él con una victoria: colocando al frente de Cepyme a un hombre de su confianza y deshaciéndose del crítico Jesús Bárcenas.

6. ¿Quién ganará el Debate sobre el Estado de la Nación?

Zapatero suele vencer en estas contiendas parlamentarias por la falta de alternativas que plantea Rajoy. Sin embargo, el presidente se encuentra hoy en sus horas más bajas, y el líder de la oposición sorprendía hace unos días con una actitud pactista que no se recordaba desde hacía tiempo en el Partido Popular. Atención también al papel de los nacionalistas: sobre todo, de los que siguen amenazando con hacer caer al Gobierno a la mínima de cambio.

7. ¿Qué repercusión tendrá la manifestación en defensa del Estatut?

Mañana sábado, José Montilla se colocará al frente de la marcha en defensa del texto acompañado por una ‘senyera’. Será el arranque oficial de una campaña electoral de cara al otoño que girará en torno al mismo asunto: la Cataluña agraviada por el Constitucional. Una victoria de CiU puede hundir al PSC y reflotar al PSOE; una victoria del PSC puede dar alas a un nuevo tripartito y terminar con el Gobierno de Madrid.

8. ¿Cuánto tendremos que esperar hasta ver un cambio de Gobierno?

A quienes disparan los rumores sobre los cambios de carteras ya no les quedan fechas que ensayar. Unos dicen que coincidiendo con el Comité Federal del PSOE; otros, con el Debate sobre el Estado de la Nación… Pero todos coinciden en que, si Zapatero continúa con sus costumbres, alguna de las caras más conocidas del Ejecutivo podría convertirse en cartel electoral para las autonómicas y municipales del año 2011, que también marcarán el próximo curso.

9. ¿Conoceremos a los candidatos socialistas para Madrid de cara a 2011?

Las mayorías arrolladoras de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón en la capital siguen sin contestación. Las desavenencias entre el socialista Tomás Gómez y el ministro José Blanco son conocidas, y eso puede seguir retrasando el anuncio de unos candidatos muy importantes para todo partido que quiera ganar en 2011. Si el PP amplía su poder municipal y autonómico, podrá haber reeditado los comicios de 1995, antesala de su llegada a La Moncloa.

10. ¿Se decidirá Rajoy a remodelar su partido en Valencia?

El PP tiene un problema importante en casa: la corrupción. El Caso Gürtel y la reciente imputación de José Joaquín Ripoll siguen poniendo en evidencia que Mariano Rajoy tiene pendiente una renovación de filas en varias comunidades, pero sobre todo en Valencia. Francisco Camps podría no ser el candidato del PP para las autonómicas de mayo, y ese movimiento deja dos nombres en el tintero: el de Rita Barberá y el de Esteban González Pons.

Son 10 preguntas sin respuesta que intentaremos responder a partir de septiembre. Nos leemos entonces. Hasta ese momento, estaremos en el blog del 14 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo, y como siempre, en Twitter.


Ocurrió hace 22 años, vuelve a ocurrir hoy. Transcurridas más de dos décadas desde la huelga general de 1988, Nicolás Redondo recuerda cómo la decisión de que la Unión General de Trabajadores la secundara supuso una fractura ideológica. En aquellos días, un presidente del “partido hermano” ocupaba también el Palacio de la Moncloa.


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También hoy. La huelga general del próximo 29 de septiembre, convocada por los sindicatos antes de que el Gobierno apruebe su reforma laboral, ha sido anunciada casi con pesar. Con el gesto triste del padre que se obliga a castigar a su hijo para corregir un mal comportamiento. Del tono de Cándido Méndez se desprende una decepción personal, porque ve terminada la etapa con más “paz social” desde que accedió al liderazgo ‘ugetista’, en el ya algo lejano mes de abril de 1994.


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El discurso de Méndez nos deja, por tanto, dos reflexiones importantes: que el cambio del Gobierno le parece definitivo y que ha sido impuesto por Europa [“el guardagujas”]. Guardemos estos argumentos durante unas líneas para regresar atrás. Desde el año 78, las fuerzas sindicales han convocado cuatro huelgas generales de jornada completa [1985, 1988, 1994, 2002], una de media jornada [1992] y otra, simbólica, de sólo una hora de duración [1978]. De ellas, tan sólo dos son recordadas como hitos en la historia política de nuestro país: las que fueron concebidas con un claro objetivo por parte de los sindicatos, y que además fue conseguido gracias a la contundencia de los paros laborales.

Es cierto que la huelga del 94, en plena crisis económica, pudo ser una pieza más en el dominó que provocó la caída de Felipe González, pero no es menos cierto que el PSOE ignoró las exigencias de los sindicatos… y el empleo empezó a recuperarse a partir de entonces. Las huelgas verdaderamente trascendentes fueron las de 1988 y 2002. A finales de los ochenta, el ministro de Trabajo [que curiosamente se llamaba Manuel Chaves y que también hoy se sienta en el Consejo de Ministros] tuvo que retirar su Plan de Empleo Juvenil, después de que el país se quedara desierto un 14 de diciembre. A principios de los 2000, el ministro Juan Carlos Aparicio pagó con su puesto y con la retirada del llamado “decretazo” la sonora protesta en la calle del 20-J.

Las dos huelgas, con un claro objetivo; las dos, con una contundente oposición al Gobierno de turno, más o menos cercano en lo ideológico a las fuerzas sindicales. Atención, pues, en este contexto, a los argumentos de un ex Secretario General de Comisiones Obreras. Se le ha criticado su cercanía a Aznar, ha protagonizado buena parte de la historia sindical de los últimos años… y se llama José María Fidalgo.


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En resumen, las huelgas que los sindicatos han ganado, las que les han otorgado fuerza en la negociación, son las que han sido convocadas con claros objetivos y desde la contundencia. Recordemos los argumentos de Méndez: asume que el Gobierno no dará marcha atrás y que ha inclinado la cabeza ante Europa. La descafeinada huelga funcionarial del pasado 8 de junio, contra las medidas anti-déficit, ya contribuyó a que UGT y CCOO perdieran peso específico en el diálogo social. Si no cuidan su actuación de cara al 29-S, el disparo contra el pianista europeo [o en este caso contra el “guardagujas”] les puede salir por la culata. Y no olvidemos que detrás de las pancartas, quienes desfilan… son los trabajadores.