Tras la política

Pues sí, la llamada ‘ley Sinde’, o ‘ley antidescargas’, o ‘ley de la patada en el módem, o en el router’ [cómo nos gusta recordar los tiempos de Felipe González] ha perdido una importante batalla en el Congreso de los Diputados. La comisión de Economía, que estudiaba la Ley de Economía Sostenible [LES] [la que incluía la famosa ley contra las descargas] ha podado esa rama del texto… así que la LES pasa al Senado sin su parte más polémica. Todos los que este martes nos enganchábamos al sonido en directo del Congreso de los Diputados, ya fuera por placer o por puro morbo político, podíamos comprobar en nuestros tímpanos cómo una decisión política de calado se convertía en un auténtico tostón. Tras una hora de números incomprensibles y de votaciones en las que nadie parecía saber muy bien qué se votaba, alguien dijo que la ‘ley Sinde’ había sido rechazada… porque resonaron unos cuantos aplausos en la sala. ¿Qué ocurre con este sistema político nuestro… para que nadie entienda los procesos de los que nos hemos dotado para tomar decisiones?

Algunas ideas para entender el debate. La historia de la ‘ley Sinde’ es la historia de este 2010 que ahora termina. A comienzos de año, el Gobierno dio a conocer su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, que ya incluía la posibilidad de cerrar o bloquear páginas web que vulnerasen los derechos de autor… a juicio de una comisión formada por el ministerio de Cultura. Cuando en marzo fue aprobado el proyecto de Ley por parte del Consejo de Ministros, la protesta se radicalizó en las redes sociales. Y eso que, aún en 2009, un nutrido grupo de expertos en la cosa digital ya se había reunido con Sinde para intentar frenar las intenciones del Ejecutivo. El encuentro fracasó. Como decíamos, el texto del Gobierno llegaba a la Cámara Baja en primavera, y todos pudimos comprobar que la polémica regulación figuraba en la disposición final segunda de una ley-contenedor que ningún grupo parlamentario parecía apoyar con entusiasmo.

El pasado mes de septiembre, tras cosechar un acuerdo presupuestario con PNV y CC, el Gobierno consiguió que la Ley de Economía Sostenible echase a andar en el Congreso. Las enmiendas al proyecto se acumulaban a medida que el debate crecía en la red. Y todo culminaba este 21 de diciembre, la jornada en la que la comisión de Economía debía pronunciarse sobre esas enmiendas. Durante toda la tarde circuló en Twitter la idea de que, durante la retahíla de votaciones enunciadas por el presidente de la comisión, el socialista Antonio Gutiérrez, debíamos estar pendientes de tres enmiendas: la 20, la 237 y la 458. ¿Por qué? Porque son las tres enmiendas a la ley que pedían la supresión de la disposición final segunda [es decir, de la Ley Sinde]. La 20, firmada por Uxue Barkos, alegaba simplemente que la disposición necesitaba “mejoras técnicas”; la 237 y la 458, firmadas por el grupo ERC-IU-ICV, denuncian una violación de derechos fundamentales.

Y resulta que el debate terminó siendo más sencillo, primero fueron rechazadas las enmiendas que requerían la eliminación de la ‘ley Sinde’ [suspense]; después, la que fue rechazada fue la propia ‘ley Sinde’. Perdían así importancia otras enmiendas, esta vez de modificación, que habrían ‘matizado’ las propuestas del Gobierno. Por ejemplo, las del Partido Popular. Nos quedamos con dos: la 819 y la 822. La primera introduce una garantía procesal muy importante en la LES: que si la comisión de Cultura señala a una página como ‘vulneradora’ de ciertos derechos de propiedad intelectual, sea el juez quien requiera a las operadoras los datos necesarios para investigar esa infracción [la 'ley Sinde', en su redacción original, no prevé la intervención judicial hasta que se decrete el cierre o bloqueo de esa web]; la segunda arremete contra el “ánimo de lucro indirecto” recogido en la ‘ley Sinde’. A última hora de la noche, una vez terminada la votación, se supo que el PSOE barajó apoyar estas enmiendas del PP. Fue la culminación de una día agitado en lo político… con pataleta cinéfila incluida.

Después de todo esto, varias conclusiones. La primera es que tenemos el país y la representación política que merecemos. Cuando la gente se moviliza, esté equivocada o no, consigue cambiar las cosas; cuando la ciudadanía no se mueve, no consigue nada… lógico. La segunda conclusión es que a nuestro debate político le falta espectáculo, ese sentido del ‘show business’ que tan bien funciona en Estados Unidos. Una votación tan importante como la de la ‘ley Sinde’ no debería producirse en medio de ese magma gris que se respira en las comisiones del Congreso. Y la tercera conclusión… es que quizá los detractores de la ‘ley antidescargas’ hayan cantado victoria demasiado pronto. Queda aún bastante trámite parlamentario, Senado incluido, y las enmiendas entran en las leyes tan fácilmente como salen las disposiciones finales segundas. Como diría Miguel Ángel Aguilar… atentos.

(4) Comentarios

  1. lol

    Gran resumen de la intensa jornada de ayer.
    Y en cuanto al Sr. de la Iglesia (el director de cine, no el párroco) dos cosas:
    1.- Bien por su disposición a hablar en twitter (respondió a mucha gente)
    2.- La foto lo dice todo…

  2. [...] la ley ahora pasa al senado en otro proceso que se antoja cinematográfico como muy bien explica en Periodismo Humano David Martos. [...]

  3. Leila Nachawati

    Buen resumen, muy útil para los que nos perdimos la votación. Mantennos informados :)

  4. Helena Maleno Garzón

    Estaremos atentos… Gracias David, buen y necesario artículo

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