Tras la política

Zapatero, el pasado mes de julio, durante una rueda de prensa (AP / Paul White)


Durante la noche del 28 al 29 de agosto, el presidente del Gobierno no durmió en el Palacio de la Moncloa. José Luis Rodríguez Zapatero viajó esa madrugada hacia China para comenzar la gira internacional con la que arrancaría el curso político. Y en aquellas horas, en medio de la oscuridad, a bordo de aquel avión, el líder del PSOE ya sabía que Asia sería el escenario de una rectificación: del tercer gran cambio de rumbo de su mandato.


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En principio, estas palabras del presidente no suponen nada muy distinto de lo que ocurrió el año pasado; es decir, que el Partido Nacionalista Vasco será un interlocutor preferente de cara al otoño y a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. Las palabras nuevas, con sus matices nuevos, saltaban durante un encuentro de Rodríguez Zapatero con periodistas… pero sin micrófonos. Uno de esos encuentros “off the record” que consiguen que una oración pronunciada por un personaje, de la que no queda constancia documental, tenga más repercusión que si esa misma oración hubiera sido pronunciada ante un abarrotado auditorio.

En ese encuentro “off the record” que se produjo el día 1 de septiembre en Tokio, como recoge la Agencia EFE, Zapatero aseguraba que “el PNV sabe la importancia que tienen los presupuestos”, y que si “cuentan con su apoyo se abrirá un escenario de colaboración más fluida con ese grupo de cara al futuro”. Todos los periódicos del día 2 de septiembre entendieron lo mismo: que el presidente entierra la “geometría variable” del Congreso de los Diputados, que busca la colaboración con el PNV para sostener su Gobierno hasta el final de la legislatura, que la aventura que decidió correr en 2008 al someterse a la investidura sólo con los votos socialistas… ha llegado a su fin.

Si el giro estratégico del presidente se confirma, si el salvamento de Zapatero puesto en marcha por Urkullu se consuma, el PSOE podrá evitar debates parlamentarios como el que se produjo en mayo en torno a las medidas anticrisis. Al borde del precipicio, el recorte exigido por Europa se aprobó por sólo un voto, y el Gobierno respiró con el alivio del portero que para un penalti en el último minuto. El frente legislativo estaría así salvado, pero… ¿qué pasaría en Euskadi? ¿Qué ocurre con un lehendakari socialista, apoyado por el Partido Popular, que intenta diferenciarse de los años de gobierno del Partido Nacionalista Vasco? ¿Qué pasa si el ministerio de Trabajo pacta la transferencia de las políticas activas de empleo con el PNV… y luego debe sentarse a negociar con Patxi López?


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En diciembre de 2006, el Gobierno giró bruscamente el timón de la negociación con ETA por el atentado de la T-4. En mayo de 2010, el ataque al euro y la presión internacional obligaron a Zapatero al mayor recorte social de los últimos años. Enero de 2011 puede ser la fecha de un tercer cambio: el que conduzca a un gobierno socialista presidido por Zapatero, como hasta ahora, pero apoyado en el Congreso por la derecha tradicionalista vasca.