Tras la política

Desde hace ya algunos años, los meses de julio suelen ser importantes para el Partido Socialista. Cada cuatro años, tradicionalmente después de unas elecciones generales, el PSOE celebra al comienzo del verano su Congreso Federal, en el que se renueva la dirección y se formulan las intenciones ideológicas del partido de cara a la legislatura. Hace ya 10 años del mes de julio en que Rodríguez Zapatero se convirtió en líder socialista, pero la última vez que resultó elegido para ese cargo fue hace, justamente, dos años: el 6 de julio de 2008. ¿Recordamos el final de su discurso en aquel 37 Congreso Federal?


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Sí, en aquellos días la salida de la crisis [bueno, de las «dificultades económicas», porque aún faltaban 48 horas para que fuera una crisis] pasaban por estimular el consumo. Estaba recién aprobada la deducción de los 400 euros en el IRPF, recién implantada la ayuda a la maternidad, y se cernía sobre los ayuntamientos el famoso Plan E. Pero más allá de la economía, es interesante repasar las conclusiones de aquel congreso y comprobar, a dos años vista, cómo va su ejecución. ¿Se lo ha comido todo la dichosa crisis económica?

Ley de Libertad Religiosa. Una de las principales conclusiones del 37 Congreso fue la apuesta del PSOE por retirar los símbolos religiosos de las instituciones públicas. En 2010, sabemos que la reforma de esa ley se retrasa, al menos, hasta el año que viene. El Papa Benedicto XVI visitará nuestro país el próximo otoño.

Ley del Aborto. El ejemplo contrario. La nueva Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, una ley de plazos, ha entrado en vigor justo en el segundo aniversario del Congreso. Es una victoria legislativa de Bibiana Aído, que soporta un aluvión de críticas como ministra, pero que ve salir adelante todos sus proyectos. Como ha ocurrido otras veces, el PP ha recurrido el texto ante el Tribunal Constitucional.

Pacto Nacional sobre el Agua. Ni siquiera los trasvases sostenibles y «socialmente aceptados», como decían las conclusiones del congreso, han aparecido por ninguna parte. La política medioambiental y de energías renovables del Gobierno se ha limitado al impulso del coche eléctrico, con iniciativas muy vinculadas a reflotar el sector automovilístico del país en plena crisis. En materia nuclear, el Gobierno ha conseguido aplacar el debate sobre el cierre de centrales.

Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo. En 2008, acababa de terminar una legislatura muy bronca en la lucha antiterrorista. Hoy, la llegada de un nuevo gobierno al País Vasco y el aparente consenso con el PP en la lucha contra ETA han serenado esa disputa, y esta nueva ley recorre los pasos parlamentarios pertinentes sin hacer ruido.

Derecho a voto municipal de los inmigrantes. El Gobierno ha alcanzado acuerdos con una quincena de países, en los que los españoles también podremos votar para elegir alcaldes, pero no ha llevado a cabo una reforma de la Constitución. La nueva Ley de Gobiernos Locales, que clarificará las competencias de los ayuntamientos, verá la luz el próximo mes de septiembre.

En definitiva, el armazón ideológico del que se dotó el PSOE en 2008 parece estar cumpliéndose, aunque no dé la impresión de estar situado en el centro de la preocupación ciudadana. El derecho al aborto o al sufragio son importantísimos, pero ambos han quedado sepultados bajo el inexorable avance del paro. Cuando acabe la legislatura, España habrá experimentado las reformas de la segunda legislatura de Zapatero [no olvidemos que también se prepara una Ley de Iguadad de Trato y No Discriminación], pero lo que evaluará con más rigor es si realmente hemos vuelto a la Champions League de la economía.