Tras la política

Transcurría el primer semestre del año 2008. El Gobierno convocó Elecciones Generales para el día 9 de marzo, y ya había quien barruntaba que el panorama económico estaba cambiando. Durante esos meses, el presidente Rodríguez Zapatero realizó una tortuosa travesía entre el antipatriotismo, la desaceleración, la desacelerción “ahora más intensa”, las debilidades económicas… y la crisis. La crisis que nombró casi con temor, durante una entrevista en Antena 3, a comienzos del mes de julio.


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Y ahí comenzó el viaje a la inversa. En abril de 2009, era posible que “lo peor” hubiese pasado; algo más tarde, en agosto, la fase aguda de la crisis había pasado definitivamente; este mes de febrero, la situación evolucionaba “hacia un menor deterioro“… y hasta hoy. Pero volvamos a 2008. La promesa estrella de Zapatero para las elecciones fue una sustanciosa desgravación fiscal de 400 euros. Un año y medio después, los presupuestos de 2010 contemplaban la supresión de esa ayuda en aras del déficit público [finalmente, la negociación parlamentaria consiguió matizar esa decisión]. Pero las cuentas públicas para este ejercicio contenían otra noticia importante en materia económica: una subida de impuestos fraguada durante todo el año 2009. ¿Consensuada?


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Hace aproximadamente un año, la vicepresidenta Elena Salgado relativizaba la importancia de una subida de impuestos a las rentas altas; en agosto, durante una entrevista en la SER, José Blanco abría la puerta a ese incremento. Y finalmente… lo que subió fue el IVA, un impuesto que grava el consumo de todos los ciudadanos, de todo tipo de rentas. Ya en 2010, la armonía del Gobierno ha chirriado por la economía sumergida. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, la cifró en enero en una horquilla de entre el 16 y el 20 por ciento; al día siguiente, Elena Salgado desautorizó sus palabras porque “no hay datos”. En febrero, la vicepresidenta económica tuvo que rectificar a Carlos Ocaña. El Secretario de Estado de Hacienda había asegurado que, entre las medidas para rebajar el gasto público, se manejaba una bajada del salario de los funcionarios. Y no.

Este viernes, 30 de abril, conocemos una Encuesta de Población Activa que sitúa la tasa de paro en el 20 por ciento por primera vez desde hace muchos años; el próximo martes, 4 de mayo, conoceremos el paro registrado correspondiente a abril. Esta semana, Zapatero ha vaticinado que el desempleo ha tocado techo… y que comenzará a disminuir ligeramente este mismo mes. Esperemos que esta vez nadie lo contradiga, ni siquiera las cifras del ministerio de Trabajo, que se han convertido en el único asidero fiable que nos queda entre los demasiado agoreros y los demasiado optimistas.